La Fonda recupera un poco de "tranquilidad"

  • El viernes levantaron un encierro de cuatro días por el compromiso de la Junta de normalizar la situación a mediados de mes

La situación de la Escuela de Hostelería de Benalmádena La Fonda ha sido mucho más complicada aún que la de su hermana malagueña. La decena de trabajadores dejó de cobrar en junio y la formación, para la que se hizo la selección de alumnos, iba a empezar en septiembre y cinco meses después no saben cuándo podrán llenarse las aulas. Después de idas y venidas, de protestas, de largas y de mucha paciencia, el 2 de febrero iniciaron un encierro que levantaron cuatro días después ante una nueva promesa de la Junta de Andalucía. El Director General de Formación Profesional, Manuel Jesús García, visitó a la plantilla de la escuela y les garantizó que a finales de la próxima semana (entre el 12 y el 13 de febrero) "se regularán todos los expedientes que se están analizando por lo cuál entre los días 16 y 17 pasarían a intervención con lo que se conseguiría el abono de las 9 nóminas pendientes", explicaron los afectados.

"Estamos un poco más tranquilos", comenta Carmen Sánchez, representante de los trabajadores. "El director de Formación nos dijo que él llevaba el expediente y que todo estaba bien, en orden y avanzado y que el jueves o el viernes preveía que estuviera listo con los ingresos hechos o en intervención, que sería cuestión de días", agrega Sánchez, dispuesta junto a sus compañeros de dar un "nuevo voto de confianza, esperemos que todo sea cierto".

De cumplirse los plazos que les han dado desde Educación, la liquidez podría volver al centro en unas semanas y las clases se podrían retomar a finales de febrero. Además de los alumnos seleccionados para iniciar primero este curso, de los que muchos han desistido ante el tremendo panorama, hay 12 estudiantes de cocina que se han quedado con su formación a la mitad. "Me ofrecieron trabajo en Madrid y no llegué a irme porque en septiembre íbamos a empezar, y lo que queremos es tener el título", aseguraba hace unas semanas Manuel Montiel, que ha valorado continuar su formación en el norte. "Lo que más me molesta es la incertidumbre", añadía. "Necesitamos que se comprometan y nos digan algo ya", apuntaba su compañero José Antonio Pacheco. Los alumnos piden una solución porque, como subrayaban, "nos hemos quedado colgados".

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