Forenses achacan el hedor por una autopsia a un fallo grave del edificio

  • Los responsables del Servicio de Patología arremeten contra la delegada de Justicia, descartan errores y dicen que el olor se propagó por el conducto del aire

El mal olor por una autopsia que hace unos días obligó a desalojar por unas horas uno de los juzgados de guardia de la Ciudad de la Justicia puede traer cola. Los responsables del Servicio de Patología del Instituto de Medicina Legal (IML) arremetieron ayer contra la delegada provincial de Justicia, Aurora Santos, que el día de los hechos dijo que la necropsia no se había hecho en la sala adecuada. Ayer, tras defender la profesionalidad del equipo, los forenses apuntaron que la propagación del hedor se debió a un "fallo gravísimo" de las instalaciones.

En un comunicado, achacaron lo ocurrido a que el mal olor había invadido el circuito general del sistema de climatización, algo "gravísimo" a su juicio porque "el aire de las salas de autopsias, siempre potencialmente infeccioso, no puede ni debe ser reciclado".

La nota está firmada por el jefe del servicio de Patología Forense, José Luis Palomo, y el jefe de sección de Histopatología, Valentín Ramos. Se mostraron especialmente molestos con las palabras de la delegada de que la intervención no se practicó en la sala adecuada, algo que iba a ser investigado. Según Santos, se usó la sala general, destinada a autopsias calificadas como normales, y no una específica que hay para cadáveres en avanzado estado de putrefacción, como era el caso, o con riesgo de infección. Ayer, los forenses descartaron cualquier error y explicaron que esa dependencia específica de la que hablaba la delegada no estaba operativa ese día "por una avería".

Añadieron que todas las salas de autopsias, sin excepción, deben contar con un nivel mínimo de bioseguridad, ya que de lo contrario, si un cuerpo es portador de una enfermedad transmisible desconocida, podría suponer un foco infeccioso en la llamada sala general porque se distribuiría por todo el edificio. En este sentido, aclararon que ni la Delegación Provincial de Justicia ni el director del IML han informado del nivel de bioseguridad de cada sala. "Por no haber, no hay ni la preceptiva advertencia internacional de Peligro biológico" obligatoria para el nivel 2, aseveraron.

En su opinión, lo que ocurrió el pasado 3 de enero "puso de manifiesto una de las múltiples deficiencias" de las instalaciones del Servicio de Patología que ya han sido comunicadas a las autoridades competentes "sin que hasta ahora tengamos conocimiento de que se hayan tomado medidas" para subsanarlas, algo que provoca que "no disminuya el riesgo biológico que conlleva la práctica de autopsias", sobre todo dentro de un edificio administrativo.

Los forenses reconocieron que las dependencias del nuevo servicio son una "mejora notable" respecto a las "decimonónicas" que había en Parcemasa, donde estaban antes de trasladarse a Teatinos, pero "tienen deficiencias que son impropias de un servicio de Patología del siglo XXI".

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