Ganas de Metro

  • Casi 7.000 de malagueños visitaron cinco estaciones y los trenes en una jornada de puertas abiertas Preguntaron por la fecha de apertura o el precio del billete

A falta de pan buenas son tortas dice el refranero español y así lo entendieron los 6.800 malagueños que ayer acudieron a ver las estaciones de Metro ubicadas en Ciudad de la Justicia, Portada Alta, Barbarela, Princesa y La Luz-La Paz dentro de unas jornadas de puertas abiertas. Los malagueños esperaban, como comunicó hace unos meses la Junta de Andalucía, que el suburbano estaría funcionando, lo más tardar, para Navidad. Problemas con la financiación y con la contratación y pruebas del personal lo han retrasado, en principio, a la primavera, pero eso no impidió que los malagueños hicieran ayer cola para ver cómo eran por dentro esas cinco paradas y los trenes. Había ganas de Metro y no solo entre los ciudadanos anónimos, sino incluso entre los políticos porque un buen número de ellos -encabezados por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y el consejero de Turismo, Rafael Rodríguez- también asistieron de manera oficial al acto.

Se hacían grupos de 30 personas -La Paz y Barbarela fueron las estaciones más visitadas- y un guía les explicaba los grandes números del proyecto -dos líneas con 17 estaciones y 12 kilómetros de longitud desde Martín Carpena y Universidad hasta la estación María Zambrano con una inversión, hasta ahora, de 600 millones de euros, en cuyos vagones caben 226 pasajeros que pueden viajar a una velocidad máxima de hasta 70 kilómetros por hora- así como los pormenores de la estación, haciendo mención a sus materiales antivandálicos, el funcionamiento de las máquinas expendedoras, la accesibilidad o los sistemas de seguridad.

Acudieron muchas familias con sus hijos y, entre las explicaciones de los guías y las fotografías que todos se hacían, especialmente dentro del tren, más parecía un museo que una estación de metro. Los ciudadanos preguntaron por todo. Por el precio del billete, por la fecha prevista de apertura, por la frecuencia de los trenes y el tiempo del recorrido, si llegaría hasta el PTA o La Malagueta... Muchas de esas cuestiones se quedaron sin respuesta porque aún se desconocen, lo que les ocasionaba un silencio un tanto incómodo a los guías, que no sabían que decir. "¿Y no nos van a dar un paseíto?", preguntó una señora, que se tuvo que conformar con lo visto, un folleto y una agendita de regalo.

Pese a las dudas, la sensación general fue de alegría y satisfacción. "He entrado sin problemas tanto en la estación como en el tren. Me ha gustado mucho porque es una cosa buena para Málaga y ya solo espero ver cuándo lo abren", comentó Zósima Burgos, una señora mayor en silla de ruedas. "La visita está siendo muy interesante. Me había hecho una idea de cómo podría ser, pero la verdad es que la estación es muy amplia, luminosa y confortable. Esperemos que arranque pronto porque es un tipo de transporte ágil, ecológico y rápido", añadía Juan Reina, dos vecinos que visitaron la estación de Ciudad de la Justicia.

Trinidad Mejías acudió también a esa parada junto a sus hijos y nietos. "Yo ya estoy muy mayor y no me voy a subir sola cuando funcione, pero he venido a verlo porque tenía curiosidad", explicó, a la vez que destacó que le había gustado todo. "Creo que han hecho un buen trabajo", expuso. "No me esperaba que esto estuviera tan bien. Me ha encantado el acceso a las personas con discapacidad tanto de la estación como del tren. Yo vivo en Soliva y me va a venir estupendamente por lo que confío en que lo abran de verdad en primavera", comentó Inma, una joven que también decidió acercarse a la Ciudad de la Justicia.

En la barriada de La Luz el interés era similar. Manuel González esperaba "ilusionado" en la cola. "Está bien que nos lo enseñen aunque vaya con años de retraso. Muchos dicen que el Metro no hace falta pero lo que está claro es que las obras no se pueden hacer en tres días. El Metro de Madrid tardó cien años. Yo desde luego pienso cogerlo cuando abra porque es rápido y económico", dijo. Tras él estaban Antonio Martínez y su esposa Trinidad. Son malagueños, pero han vivido 40 años en Madrid por lo que saben de sobra cómo funciona este tipo de transporte. Se han jubilado y han regresado. "El Metro es bueno y tiene mayor frecuencia que los autobuses", señalaron, si bien criticaron que en la zona del Hospital Civil se haga un tranvía en superficie. "Eso es una barbaridad. Si no hay dinero, se tarda más en hacerlo y ya está", apuntaron.

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