Guante de seda y mano de hierro

  • La sesión judicial de ayer se desarrolló con la precisión de un mecanismo de relojería · En 35 minutos entraron en la sala el centenar de abogados y 94 procesados firmaron las actas de comparecencia

El caso Malaya comenzó ayer con la precisión de un mecanismo de relojería. A las 10:00 los agentes judiciales de la Sección Primera de la Audiencia de Málaga comenzaron a llamar al centenar de letrados que entraban en la sala para ocupar sus asientos preasignados y seguidamente lo hacían los 94 acusados. Apenas 35 minutos más tarde daba comienzo la sesión judicial. Únicamente se había necesitado el tiempo justo para que los procesados firmaran las actas de comparecencia.

Sólo la minuciosa preparación que había programado el tribunal y la sagaz combinación de mano de hierro y guante de seda hizo posible que la vista comenzara sin los habituales retrasos que se producen en gran parte de los juicios que se celebran cada día en la Ciudad de la Justicia. Durante los días previos no sólo se ha hecho llegar la citación oficial a las partes, sino que los funcionarios de la Sección Primera, que han trabajado por las tardes sin cobrar, han telefoneado a letrados y procesados para recordar que no iba a haber contemplaciones con las ausencias. Y como sustrato, el buen ambiente general creado por la sala que siempre ha estado abierta a atender a los profesionales y que ha tenido manga ancha para aceptar pruebas.

Ni una sola incomparecencia injustificada de última hora, ni un solo parte médico imprevisto y ni un solo retraso. A la organización milimetrada se suma la habilidad del tribunal que preside el magistrado José Godino que hizo coincidir la primera sesión con la comparecencia judicial periódica a la que están obligados todos los procesados desde el momento en que obtuvieron la libertad provisional. Si en esas circunstancias se hubiera producido una ausencia de acusados, el tribunal tenía amparo legal para ordenar su detención inmediata.

Sólo se produjo la incomparecencia del tasador municipal de Marbella, José Mora, al que el tribunal le había permitido previamente que no acudiera a la vista por razones de salud graves, avaladas por un forense judicial.

Tras el receso que tuvo lugar a mediodía el presidente autorizó a Pilar Román, hija del ex primer teniente de alcalde de Marbella Pedro Román, que se ausentara para atender a su hijo lactante. También dio permiso al empresario Enrique Ventero para que se retirara por razones de salud.

La sesión, además, discurrió con relativa agilidad, porque los abogados han sido conminados a no repetir los argumentos y, además, han sido obligados a acudir a todas las sesiones que ocupen las cuestiones previas lo que presumiblemente evitará intervenciones largas y retóricas e imprimirá rapidez a las exposiciones.

El inicio del juicio ha contado con el despliegue de un centenar de agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional que evitaron las aglomeraciones y alborotos tanto en los accesos a la Ciudad de la Justicia como en el interior del edificio, a pesar de la expectación que ha generado este asunto.

Decenas de periodistas, técnicos y personal de 60 medios de comunicación han seguido el arranque de las sesiones judiciales del caso Malaya. Se trata de una cobertura mediática sólo superada por el juicio del 11-M celebrado en la Audiencia Nacional. En este caso, la organización realizada por el Gabinete de Prensa del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, también permitió conciliar sin contratiempos los intereses de unos y otros.

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