La Guardia Civil detiene a 14 personas y decomisa tres toneladas de hachís

  • Entre los arrestados se encuentran un agente del Instituto Armado y un expolicía nacional que fue expulsado

La Guardia Civil de Málaga ha desmantelado una organización dedicada a la introducción de hachís por las costas del litoral malagueño. La operación, denominada Pancho, se ha saldado con la detención de 14 personas, dos de ellas miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y con la incautación de más de tres toneladas de droga, además de dinero, vehículos, viviendas y otros efectos. La operación, llevada a cabo por la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de la Guardia Civil de Málaga, comenzó a principios de 2011 y finalizó esta semana. Los detenidos han ingresado en prisión en las distintas fases desarrolladas o bien han sido puestos en libertad con cargos por la autoridad judicial. Entre los detenidos hay un individuo de nacionalidad marroquí y el resto son españoles. Se trata de 11 varones y de tres mujeres, con edades que oscilan entre los 26 y los 50 años, según informó en un comunicado la Benemérita.

Fuentes del Instituto Armado confirmaron a este periódico que entre los arrestados hay dos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, un guardia civil y un expolicía nacional que fue expulsado del Cuerpo por un asunto relacionado también con el tráfico de drogas. Durante la operación se han practicado siete registros domiciliarios y se han intervenido 3.230 kilogramos de hachís, 13.350 euros en metálico, ocho vehículos -un todoterreno y siete turismos- y una embarcación. Además, se han bloqueado activos financieros por unos 98.000 euros, se han embargado de forma preventiva inmuebles por valor de más de 600.000 euros y se han recuperado tres relojes de lujo -uno de ellos sustraído en Cantabria en 2007-, un escáner de frecuencia, numerosos ordenadores, teléfonos, etcétera. La primera fase de esta operación se desarrolló en junio, siendo detenidas cinco personas -un hombre de nacionalidad marroquí y cuatro españoles- e incautados 1.760 kilogramos de hachís durante un registro domiciliario en una vivienda usada como guardería -lugar de custodia de la droga después de cada alijo, antes de su entrega al receptor final-.

En la última fase, en la que han sido arrestadas nueve personas -entre ellas, los tres máximos responsables-, los agentes se han incautado, además, de 1.470 kilos de hachís durante un alijo en la playa. Según lo averiguado durante esta investigación, esta organización se dedicaba a la recogida de la droga en la playa y a su almacenamiento y posterior entrega a otra célula, con la que no tenían contacto como medida de seguridad.

De las investigaciones, se tiene constancia de que el cabecilla recibía las instrucciones del lugar donde se produciría el alijo, a continuación se trasladaban a los lugares utilizados como guarderías, hasta que recibían las indicaciones de dónde debían abandonar un vehículo que portara en su interior determinadas cantidades de hachís.

El método usado para garantizar el éxito de los diferentes alijos en la playa era muy elaborado: disponían de un sofisticado sistema de comunicación con lenguaje en clave y realizaban vigilancias de las instalaciones de las dependencias de las distintas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad -Guardia Civil, Policía Nacional y las policías locales de los municipios-. Llegaban, incluso, al seguimiento de las patrullas de servicio con el objetivo de avisar de su posible presencia.

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