Hallan vacía la tumba de una niña cuando iban a investigar sus restos

  • La exhumación se realizó en el marco de la supuesta trama de bebés

Una comisión judicial encargada de exhumar los restos óseos de una niña, en el marco de la supuesta trama de bebés robados, ha dado este viernes con que la tumba en la que se suponía que estaban enterrados, en el cementerio antiguo de Monda, se encuentra vacía.

Un juzgado de Málaga envió un exhorto a los del municipio malagueño de Coín autorizando la exhumación de estos restos para la realización de un estudio de ADN, pero, al llevar a cabo la apertura del nicho, tanto la forense como la propia madre comprobaron que no había nada. "Ni una mantita, ni algodones ni nada. Solo una caja vacía con una cruz encima", publica el diario SUR.

Así, con el paso del tiempo, las sospechas de los progenitores se fue acrecentado, y cuando empezó a hablarse de una supuesta trama de bebés robados decidieron denunciar su caso, sobre el que se ha abierto una investigación.

Este viernes, precisamente, se cumplían 28 años desde que P.G.A., la madre de la niña, que nació de forma prematura, diese a luz en el Hospital Materno de Málaga. Al parecer, "solo la vio unos segundos, los suficientes para darse cuenta de que estaba viva", pero asegura que ya le habían anunciado su muerte "antes incluso del parto".

"El médico me dijo: vivo va a nacer, pero se muere seguro; no lo vamos a meter en la incubadora ni nada", relata, lo cual le pareció "muy extraño". Finalmente la niña nació y la madre asegura que llegó a verla viva, aunque, especifica, "más pequeñita de lo normal".

Así, el padre, que comprobó cómo "estaban todos los niños en un lado y ella sola, justo enfrente", preguntó al médico "por qué no la metían en la incubadora, y le contestaron que la niña iba a morir en seis o siete horas", afirma.

Además, esa misma tarde, P.G.A., que entonces tenía 24 años, recibió la visita de una señora que le pidió que firmara un papel para la autopsia. Ella lo hizo "sin leer lo que ponía", asegura, y "después me arrepentí de no haberlo mirado y me he preguntado, muchas veces, qué fue lo que yo firmé".

Los gastos del entierro, 1.270 pesetas, fueron asumidos por alguien cuya firma aparecía en una carta del cementerio de San Rafael que la madre recibió dos meses después del parto y en la que indicaba dónde estaban los restos de su hija.

No obstante, la mujer precisa que "ni en los documentos del hospital ni en los del cementerio consta la causa de la muerte, y en el Registro Civil tampoco figura el fallecimiento". Además, el número de historial de ese parto es distinto al de sus otros tres hijos, y cuando ha vuelto a pedir los papeles que le dieron cuando dio a luz, ha comprobado que viene tachado que era niño y ahora pone que es una niña.

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