Herido con un hacha por una mujer, que lo acusa de haberla amenazado

  • El hombre entró en un bar de La Luz para pedir ayuda y tuvo que ser ingresado en el Clínico · La presunta agresora le tenía alquilada una habitación en su vivienda

Un hombre de 43 años de edad resultó ayer herido en la barriada de La Luz al recibir un hachazo entre el cuello y la zona superior del costado izquierdo que, según declaró a la Policía, le había asestado la mujer con la que vive en una habitación alquilada, quien a su vez había alertado al 112 a las 14:30 de que un hombre con una pistola la había amenazado previamente. Sólo unos minutos después de que se produjera la presunta agresión, el individuo, de origen magrebí, entró a un bar de la calle Alcalde José María Corona solicitando ayuda. "Me dijo que llamara a la ambulancia porque le habían pegado un hachazo en el cuello. Venía con un chándal y con una toalla que le cubría el cuello y la herida y unos minutos después se desmayó", asegura David Roldán, el propietario del bar al que entró el presunto agredido y la persona que avisó al 112. "Se trata de un buen cliente, venía desde hace una semana y nunca se metió en problemas", mantiene Roldán, que sostiene que entre ellos existía algún tipo de relación sentimental, algo que no ha sido confirmado por la Policía.

Por su parte, fuentes cercanas a la investigación aseguraron a este periódico que en el lugar en el que se produjo la discusión, en el domicilio de la mujer, los agentes no hallaron ninguna pistola y precisaron que entre los dos se había producido una "fuerte discusión". El hombre fue trasladado al Hospital Clínico, donde permanece ingresado en la unidad de cuidados críticos de Urgencias a la espera de que se le practiquen pruebas radiológicas que determinen si el sistema nervioso o algún músculo están afectados. No obstante, un portavoz del hospital precisó que su vida no corre peligro y que las heridas "parecían de mayor gravedad por la sangre que emanaba". Por su parte, la mujer, que sufrió un ataque de ansiedad, tuvo que ser ingresada también en el Clínico al ingerir varios tranquilizantes y fue sometida a un lavado de estómago. Una vez que abandone el hospital tendrá que declarar ante los agentes que se han hecho cargo de la investigación. La mujer fue conducida al hospital por agentes de la Policía Nacional, aunque varios testigos presenciales aseguraron a este periódico que no iba esposada. Una vez que declare, la Policía decidirá si pasa a disposición judicial.

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