Historias contadas desde la tumba

  • El Cementerio Inglés recuperó anoche a tres de sus personajes clave para relatar el pasado del primer camposanto protestante del país · Unas 200 personas disfrutaron de una velada de Halloween diferente

No acudieron vampiros, ni brujas, ni zombis anoche al Cementerio Inglés de Málaga. Pero sí que Halloween, el momento en el que vivos y muertos están más cerca que nunca, sirvió de pretexto para sacar de sus tumbas a tres personajes clave del primer camposanto protestante del país. Ellos, figuras teatralizadas por la compañía Bajotierra, contaron sus historias y la de la propia ciudad del XIX a las 200 personas que realizaron la singular visita. Ésta ha sido la primera vez que un cementerio malagueño abre sus puertas a este tipo de actividades en la noche del 31 de octubre.

A las ocho de la tarde, el cónsul inglés William Mark cobró vida para explicar al primero de los cinco grupos programados la gestación del Cementerio Inglés. "Anteriormente cualquiera que no fuese católico era enterrado en la playa, pero el oleaje y los animales no dejaban descansar dignamente a los fallecidos, por eso se propuso el diplomático conseguir un espacio propio", explicó ayer María del Mar Rubio, gestora cultural del cementerio y organizadora de la visita.

Después de perseguir este reto durante años, Mark consiguió que las autoridades le cediesen el terreno, que en ese momento se encontraba a las afueras de la urbe. El rey Fernando VII ratificó el acuerdo alcanzado con el gobernador de Málaga José Manso y en 1831 abrió sus puertas el camposanto para cubrir la demanda de la creciente colonia inglesa alojada aquí.

El primer enterrado en el cementerio fue Robert Boyd, el irlandés que acompañó en su alzamiento fallido a Torrijos y terminó fusilado junto a sus compañeros insurgentes en la playa de El Bulto en diciembre de 1831. "El propio cónsul intentó evitar el fusilamiento pero como no pudo, logró, por lo menos, darle sepultura", comentó Rubio que destacó el apoyo convencido de Boyd a la causa liberal. "Ya había participado en la guerra de la independencia de Grecia", añadió.

El funeral de Boyd fue a puerta cerrada. Había demasiados malagueños indignados con el suceso y Mark no quiso poner en peligro la continuidad del cementerio recién inaugurado. Sus restos descansan hoy en el recinto primitivo, cubierto de conchas y con una sencilla lápida en la que simplemente aparece su nombre y las fechas de nacimiento y muerte. Sin embargo años después, durante el reinado de Isabel II, un cenotafio reivindicaría su figura. Décadas más tarde le acompañaría el propio cónsul, que reposa en una de las tumbas más monumentales, justo delante de la iglesia.

El tercer personaje que apareció ayer en el peculiar recorrido fue el comandante de la fragata Gneisenau, el barco alemán que naufragó frente al puerto el 16 de diciembre de 1900. "A través de este hombre se relatan los momentos previos de la fragata fondeada en Málaga, el día del hundimiento y la ayuda que prestó el pueblo para salvar a los marineros", afirmó la responsable de Cultopía Gestión Cultural. Aunque el comandante Kretschmann y el ingeniero están enterrados en la parte más alta del camposanto, se supone que por su rango social, "él siempre está al lado de sus hombres, junto al monumento funerario con forma de escollera".

En 37 horas se agotaron las 200 entradas puestas a la venta, al precio de 10 euros, de esta iniciativa pionera. "No hemos querido que fuese nada tétrico, sino más bien un recorrido histórico y emocional", comentó Rubio que reclamó la puesta en valor de los cementerios patrimoniales. "Es mucho arte e historia lo que encierran sus paredes, esperamos que la gente vea que un cementerio no es algo a lo que tenerle miedo, sino un lugar que puede albergar una gran belleza", concluyó la organizadora. Hoy, a las 12:00, se realiza otra visita guiada, aunque esta vez sin invitados de excepción. Parte de los beneficios recaudados con estas actividades se destinan a la conservación del cementerio.

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