Inequívocamente democrático

UNO de los principales logros que ha cosechado el PP en su XVI Congreso Nacional ha sido la defunción del dedismo en la elección del candidato popular para la presidencia del Gobierno. El sistema de primarias indirecto incluido en sus nuevos estatutos es inequívocamente democrático y pone en valor uno de los principales activos de este partido: los más de 700.000 militantes que lo sustentan, y que, a partir de 2011, tendrán voz y en voto en una designación que ha recaído hasta ahora directamente en el presidente saliente.

En su discurso de clausura, el renovado presidente del PP se sintió liberado de esa especie de estigma, y puso en valor que, en esta ocasión, su designación por el plenario del congreso no estaba precedida de un acto individual de dedismo. Los 409 votos en blanco y los 47 sufragios nulos -éstos tienen su origen en el rechazo de algunos compromisarios murcianos a María Dolores de Cospedal por no respaldar el trasvase Tajo-Segura- entran dentro de la normalidad democrática. En cualquier caso, un apoyo del 84,24% de los compromisarios resulta lo suficientemente aplastante como para minimizar la cifra récord de votos en blanco. Ahora bien, a nadie se le escapa que Rajoy va a contar con una oposición interna encabezada por Esperanza Aguirre, que, visto lo visto, parece lógico que intente aglutinar ese rechazo al liderazgo del gallego y esperar que el giro al centro merme electoralmente al PP.

En principio, la crisis económica augura un voto de castigo al Gobierno que puede servirle a Rajoy para llegar vivo a 2012. Pero si los próximos comicios gallegos, vascos y europeos son malos para presidente popular, el PP estrenará en 2011 su sistema de primarias con Aguirre como candidata. La inclusión de Gallardón, en el Comité Ejecutivo parece el plan B que Rajoy y los barones pudieran haber acordado para que la lideresa siga siendo "un verso suelto dentro del poema".

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