Interior da marcha atrás y deja en suspenso el plan de recortes a la Guardia Civil

  • Menos patrullas en motocicletas y más estacionamientos eran algunas de las recomendaciones para ahorrar combustible

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El Ministerio del Interior ha dado marcha atrás y ha dejado sin efecto el plan de recortes que elaboró para reducir el gasto destinado a la Guardia Civil. Menos patrullas en todoterreno y motocicleta, más estacionamientos en lugares conflictivos o en puntos de concentración de accidentes, recortes también en la factura de teléfonos, menos móvil y más mensaje de texto eran algunas de las recomendaciones que se podían leer en el documento que vio la luz en el pasado mes de mayo.

Menos de tres meses después, el Gobierno ha rectificado y ha anunciado a las comandancias de la Guardia Civil que ese paquete de medidas ha quedado en suspenso. La puesta en funcionamiento de este plan y el posterior recorte de sueldos aplicado por el Gobierno a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, en consonancia con la disminución de salario aplicada a todos los funcionarios, provocó que muchos agentes se pusieran en huelga de bolis caídos y redujeran el número de multas en aquellos casos en que la infracción fuera más leve.

Ante el descontento generalizado, Interior decidió rectificar hace una semana y dejar en suspenso el plan, cuyo objetivo era, según anunció el propio Gobierno, "planificar, racionalizar y optimizar los recursos materiales como los recursos humanos" de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. La medida ha sido recogida con "satisfacción" por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) y José Antonio Agudo, uno de sus portavoces, aseguró ayer que es "muy positiva porque el plan era muy desacertado".

La llamada al ahorro del Ministerio de Interior recogida en el documento también afectaba a los controles preventivos de alcoholemia, donde se recomendaba la realización de pruebas a los conductores de vehículos que presentaran síntomas de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y de forma selectiva al resto de conductores a efectos de reducir el número total de pruebas.

En su momento, los agentes de patrulla de Tráfico aseguraron que el plan supondría una "merma de efectividad, puesto que se perdía el efecto disuasorio de ver circular a un vehículo de la Guardia Civil". No obstante, en la práctica, los agentes hacían caso omiso a algunas de las medidas. "Nos aconsejaban ir a un 20 por ciento inferior de la velocidad máxima de la carreteras. Si vas persiguiendo a un vehículo por cualquier motivo, ¿cómo se va a reducir la velocidad", se pregunta otro portavoz de la AUGC.

Pese a que los agentes hayan conseguido volver a su estatus inicial, lo cierto es que el descontesto es notorio entre los agentes de la Guardia Civil. El motivo no es otro que "las presiones" que están recibiendo por parte del Ministerior del Interior. La asociación mantiene que la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil está solicitando a las distintas Unidades del Cuerpo el número de denuncias formuladas en los últimos meses, además de, en algunos cuarteles y de forma oral, el nombre de los guardias civiles que menos multas han interpuesto.

A juicio de la AUGC, con esta forma de proceder, "la tensión que se vive en algunas unidades está llegando a límites difíciles de soportar", ya que los agentes "se sienten utilizados". Máxime, asegura la asociación, después de que hayan tenido conocimiento de que "algunos guardias civiles ya han sido propuestos para perder cerca de 250 euros mensuales por bajo rendimiento" y de que se está "intimidando verbalmente a los agentes".

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