Invasores por tierra, mar y aire

  • Medio Ambiente controla la expansión de una veintena de especies exóticas invasoras instaladas en Málaga

El agua de un acuario del Museo Oceanográfico de Mónaco acabó, por error o accidente, en el mar con la caulerpa taxifolia que contenía. Casi 24 años después, este alga originaria del mar de China ha invadido grandes extensiones del Mediterráneo. Conocida como alga asesina, acaba con las praderas de posidonia, sobre las que se fundamenta gran parte del ecosistema mediterráneo, dando alimento y cobijo a más de 400 especies vegetales y miles de variedades animales.

Hasta ahora nada ha logrado contener al alga asesina. Sólo hay un pez que se alimenta de ella, la salpa, pero si el hombre la captura y la ingiere se intoxica.Todavía no ha alcanzado la costa andaluza, pero la Consejería de Medio Ambiente ya ha dispuesto controles porque teme que su llegada sea inminente.

En la actualidad Medio Ambiente controla la expansión de una veintena de especies de flora y fauna exótica invasora que ponen en riesgo el medio natural en la provincia de Málaga. Detrás de estos colonizadores está la mano del hombre, su negligencia y, a veces también, su desconocimiento.

En la protegidísima laguna de Fuente de Piedra el popularmente conocido como camarón americano (artemia franciscana) está minando al autóctono camarón de la salmuera. El origen de esta invasión está en la acuicultura. La artemia franciscana se utiliza para alimentar a los peces de piscifactoría. "Ha escapado hasta las lagunas salinas y de allí, formando nódulos que se pegan a las patas de los flamencos y otras aves acuáticas, se ha expandido", reconoce Manuel Rendón, conservador de Fuente de Piedra.

A pocos kilómetros, las carpas están cambiando la vida en la laguna de Archidona. La Consejería de Medio Ambiente iniciará en las próximas semanas su retirada del humedal, donde fueron introducidas por los pescadores deportivos para asegurarse buenas piezas. "El problema es que estas carpas y carpines están acabando con las algas que alimentaban a las especies acuáticas que casi han desaparecido en los últimos diez años", indica Fernando Ortega, jefe de servicio de flora y fauna de la Consejería de Medio Ambiente.

La desembocadura del Guadalhorce es otro de los espacios tomados por los invasores. Aquí se han asentado el plumero, planta originaria de América del Sur, y el Rabogato, procedente de Sudáfrica. Se trata de variedades de gran aplicación en la jardinería y en los taludes que han escapado de los chalés, urbanizaciones y carreteras para crecer con avidez en la desembocadura del río. Medio Ambiente tiene un programa de aplicación inminente para eliminar estas especies que sólo pueden erradicarse si se arrancan de raíz y con excavadora.

También se quiere acotar en el Guadalhorce al tejedor, ave subsahariana de pequeño tamaño que hace grandes nidos y disputa espacio y alimento a aves autóctonas como mosquiteros o carriceros. La colonización de los tejedores fue provocada cuando estos pájaros fueron liberados o escaparon de sus jaulas.

Fernando Ortega admite que el clima templado de la provincia de Málaga ofrece unas cualidades excepcionales para la implantación de las especies exóticas invasoras.

Este ha sido el caso, por ejemplo, de la uña de gato o de león. Se trajo desde Suráfrica para utilizarla en jardinería, gracias a su capacidad para retener humedad en los suelos arenosos. Y tanto ha sido así que ahora es un problema en las protegidas Dunas de Artola, en Marbella, de donde se elimina periódicamente para que no le gane la guerra a especies autóctonas como la sabina, el lentisco o el barrón.

El ailantus es otra de las amenazas que actualmente soporta el ecosistema malagueño. Conocido también como árbol del cielo, es originario de China y fue introducido por los ingenieros de caminos porque su rápido crecimiento contribuía a asegurar los taludes de las carreteras y vías ferroviarias. Logró escapar y ahora es una amenaza para dos espacios protegidos: Los Montes de Málaga y El Torcal de Antequera.

En Los Montes el equipo de la Consejería de Medio Ambiente que desarrolla el Programa Andaluz de Control de Especies Exóticas Invasoras llevó a cabo a comienzos de diciembre una campaña para erradicar el árbol del cielo, algo que sólo se consigue mediante la inyección de un herbicida sistémico en el tronco.

En El Torcal este mismo plan se pondrá en marcha a comienzos de año. En esta zona el ailanto supone un riesgo para la scrophularia viciosoi y la nepeta amthustina anticaria, dos plantas en peligro de extinción y que prácticamente son endémicas de Antequera.

En Los Montes, además, se lucha contra el ágave, variedad de cactus también evadida de los jardines. Mientras, en los arroyos de la Sierra de las Nieves se lucha contra el cangrejo americano o rojo, una variedad que "alguien soltó en el Guadalquivir, previblemente con fines de captura y que se ha extendido creando importantes cambios en el ecosistema", indica el jefe de servicio de flora y fauna de Medio Ambiente.

Para contener su ascenso aguas arriba se han creado pequeñas represas que obstaculizan su expansión, porque supone una seria amenaza para el cangrejo local al que le contagia enfermedades para las que no tiene defensas naturales y le disputa el alimento.

Además, Medio Ambiente tiene sometidos a control los pantanos de Málaga para prevenir la llegada del mejillón cebra. "Ya se ha detectado en Castilla la Mancha y sigue su expansión". Se da por sentado que llegó a España pegado en el casco de una embarcación de recreo y es a través de ellas como se está expandiendo por todos los embalses y ríos del país. Ahora negocia con la federación de pescadores un sistema de limpieza de embarcaciones de recreo para frenar su propagación.

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