Inversores extranjeros buscan en la costa urbanizaciones enteras por su bajo precio

  • Numerosas empresas europeas y de los Emiratos Árabes se han dirigido a la Asociación de Constructores y Promotores a la caza de algún 'chollo' · El coste de los pisos de segunda mano cae menos que el de los nuevos

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El negocio más antiguo y fácil del mundo es adquirir un producto a muy bajo precio y venderlo posteriormente por mucho más dinero. En eso se basa la economía de mercado. Si al proveedor, además, le urge deshacerse de ese producto, miel sobre hojuelas para cerrar un buen pelotazo. En la Costa del Sol está pasando algo por el estilo. Muchas promotoras locales se embarcaron, al calor del auge inmobiliario, en la construcción de grandes urbanizaciones que ahora no pueden pagar ante el fuerte descenso de las ventas. En este contexto, un nutrido grupo de inversores, principalmente europeos y de los Emiratos Árabes, se han puesto en contacto con la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga (ACP) a la caza de posibles chollos. Violeta Aragón, gerente de la ACP, explica a este diario que "desde hace unos meses nos están llegando empresas particulares que están buscando oportunidades de negocio porque muchos promotores están al límite de sus posibilidades". Aragón señala que estos inversores quieren comprar promociones enteras a buen precio y asegura que en la ACP están "contentos" porque "se aprecia un mayor interés y se demuestra que el producto inmobiliario de Málaga tiene tirón".

La llegada de estos inversores sería un auténtico bálsamo para numerosos promotores que se encuentran con el agua al cuello. Se beneficiarían las dos partes pues esos empresarios podrían saldar sus deudas con las entidades financieras y otros acreedores, y los inversores sólo tendrían que esperar a que se revalorice algo el mercado para obtener un mayor beneficio.

La gerente de la ACP apunta que, en estos momentos, no se están construyendo nuevas viviendas y lo único que quiere el promotor es deshacerse del stock para no acumular más deudas. Hace unos meses se apuntaba que ese excedente podría rondar las 25.000 viviendas en la provincia, "un número que sigue más o menos igual porque algunas se han vendido pero también se han acabado algunas nuevas promociones". En cualquier caso, Aragón afirma que los promotores han eliminado su margen de beneficio -que suele rondar el 25%- porque "lo que interesa ahora es vender los pisos aunque sea a beneficio cero". Andrés Benito, director general de Inmobiliaria Echeverría, confirma esta tendencia. "Nosotros estamos vendiendo los pisos con descuentos del 25 ó el 30% para soltar el stock y reducir la deuda", apunta, aunque no por eso les están quitando los pisos de las manos. Echeverría tiene un excedente de unas 110 viviendas y, según Benito, "estamos vendiendo unas cinco al mes, lo que no es mucho pero es mejor que nada".

Las ventas están aún bastante paradas aunque se empieza a notar un cierto impulso por varios aspectos. El primero es que los precios están más baratos -en torno a un 30% los nuevos y a un 10% los de segunda mano-; el segundo es que el Euribor está en mínimos históricos; y el tercero es que, como los promotores no están construyendo nuevas viviendas, la oferta es cada vez menor. "Es un buen momento para comprar porque los precios están todo lo ajustado que se puede y en los próximos meses podrían subir si hay un aumento de la demanda", destaca Aragón, quien se muestra "optimista" de cara a una reactivación de las ventas. Hay que tener en cuenta que la construcción de una nueva vivienda -entre la búsqueda del suelo, las licencias, la obra en sí, etcétera- puede tardar unos dos años y, en ese periodo, se va a ir agotando el stock actual.

En el caso de las viviendas de segunda mano, la situación es distinta. Las ventas están algo más paradas porque, según varias inmobiliarias consultadas, los propietarios todavía están sobrevalorando sus pisos. "Los particulares no son conscientes de que su piso no vale lo mismo que hace un año y la verdad es que hoy se encuentran viviendas más baratas tratando directamente con agencias que con particulares", subraya Carlos Rueda, director de idealista.com en Málaga. Carmen de Julián, propietaria de una inmobiliaria con su mismo nombre, piensa igual. "Hay muchos vendedores que han comprado otros pisos caros y quieren vender el suyo antiguo al mayor precio posible, aunque la gente empieza a ser algo más realista y a saber que no se va a volver a los precios de 2006 ó 2007". Esta experta explica que hay zonas concretas, como La Malagueta o Pedregalejo, donde se está manteniendo el precio porque no hay más suelo, pero en otras zonas en las que sí hay espacio libre para construir el propietario tiene necesariamente que bajar los precios si quiere vender el inmueble.

El consejero de Vivienda, Juan Espadas, señaló en una entrevista a este diario el pasado domingo que hay personas que prefieren no vender sus pisos a la espera de que suban los precios. Los promotores y las inmobiliarias reconocen que esto es cierto pero, lógicamente, en aquellos casos en los que no urge la venta. Fuentes de la inmobiliaria Fundus afirman que "vender un piso es una lotería. En algunos tardamos nueve meses y en otros más caros llega un cliente, se encapricha y lo compra en un mes".

El vendedor quiere vender lo más caro posible y el comprador comprar lo más barato posible. Es el negocio más viejo de la historia.

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