Investigan la aparición de cientos de peces y aves muertos en el Guadalhorce

  • La cifra de ejemplares sin vida ha aumentado desde agosto

  • La contaminación por los vertidos de los municipios limítrofes, principal hipótesis

La Consejería de Medio Ambiente investiga de oficio la aparición de cientos de aves y peces muertos en diferentes puntos del río Guadalhorce. A las aguas residuales habituales de los municipios cercanos se unen indicios de "vertidos puntuales" de industrias de la zona como principales causas de los fallecimientos y enfermedades. Desde finales de agosto de este año han ido apareciendo peces muertos en el cauce del Guadalhorce, siendo el pasado jueves cuando la mayoría de los adultos de barbos, lisas y anguilas que moran en estas aguas surgieron flotando sin vida, según explicaron a este periódico fuentes del propio departamento autonómico.

Esto ocurrió en la zona de El Tarajal, entre el aeropuerto y la hiperronda de Alhaurín de la Torre, donde ayer aún quedaban una veintena de ejemplares sin vida en diferentes estados de descomposición. Según señalaron las mismas fuentes, la causa de los fallecimientos se debe a que los peces se asfixian ante la acumulación en las aguas de grandes cantidades de material orgánico que consume el oxígeno del escaso caudal que queda debido a las altas temperaturas y la falta de lluvias. Los cuerpos son arrastrados por la corriente y devorados por las aves que habitan aquí.

Si bien podría pensarse que las muertes son de origen natural y estacionario -con la transición del verano al otoño suelen producirse algunas- el número de animales muertos se sale de lo habitual, resaltaron desde Medio Ambiente. También subrayaron que la aparición de cadáveres de anguilas es "alarmante" pues se están reintroduciendo en el ecosistema. Además, las aves acuíferas como las garzas y los patos autóctonos también sufren con la contaminación, pues se comen los cadáveres de los peces.

Unos kilómetros cauce arriba, las aves que no habían muerto mostraban síntomas de botulismo, una enfermedad que produce parálisis debida a la ingesta de alimentos en mal estado o cadávares, en los que se encuentra una neurotoxina de origen bacteriana, que también puede introducirse en el organismo a través de heridas abiertas. En este punto del río, cercano a Mestanza, en Alhaurín de la Torre, el agua es prácticamente negra, como la de una cloaca, y ayer se podían apreciar cadáveres de patos e incluso una tortuga.

Desde Medio Ambiente temen que con la lluvia y la aparición de carroñeros que devoran los cuerpos el problema pueda parecer resuelto, pero advierten de que esto lo único que hace es ocultarlo. De hecho, los propios carroñeros también pueden enfermar debido a la ingesta de la carne putrefacta. Asimismo, precisaron que las muestras tomadas por los agentes de Medio Ambiente pueden tardar en ofrecer resultados debido a la falta de medios. También detallaron que existen indicios de vertidos puntuales -difíciles de detectar- de las industrias de los municipios cercanos. Incluso se puede ver el agua de color rojo en algunos puntos en los que se depositan los desehchos, destacaron.

A principios del pasado mes de julio la Junta de Andalucía y los municipios de Málaga, Cártama, Alhaurín de la Torre y Alhaurín el Grande, alcanzaron un acuerdo definitivo para llevar a cabo el proyecto de construcción de la tercera depuradora de la capital, que lleva más de una década de retraso. La instalación, sin embargo, no entraría en funcionamiento hasta el año 2021. Actualmente, las localidades de Cártama, Álora, Alhaurín el Grande, Coín y Pizarra vierten directamente sus aguas residuales al río por falta de una depuradora.

Los alcaldes de estos municipios criticaron en febrero que la Junta de Andalucía los sancione desde hace años cuando les cobra un canon de vertido y están a la espera de la construcción de una instalación de tratamiento de aguas residuales.

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