Juicio de alta seguridad a una peligrosa banda franco argelina

  • Diez de los doce imputados se sentaron en el banquillo con unas férreas medidas de seguridad: uno de ellos confesó el asesinato de un secuestrado

De película. Diez presuntos delincuentes de nacionalidad francesa y origen argelino y miembros de una peligrosa banda criminal se sentaron ayer en el banquillo de la Audiencia Provincial de Málaga en medio de unas férreas medidas de seguridad. Una veintena de policías nacionales escoltaron a los detenidos acusados de secuestrar, torturar y asesinar, esto último en una ocasión, a sus víctimas, a las que presuntamente les robaban hachís para luego venderlo en Francia. La Fiscalía pide más de 380 años de prisión.

Esposados con las manos en la espalda para evitar fugas (tres de ellos lo intentaron cuando fueron detenidos), los procesados tuvieron que guardar una distancia inusual con los traductores y fue la Policía y no un agente judicial quien les fue mostrando las pruebas a requerimiento de los abogados.

Confesiones de asesinatos a bocajarro, de secuestros exprés, de hombres amordazados en maleteros, oscuros pactos con la Policía para negociar penas, amenazas, narcotráfico, prostitutas... Las declaraciones que se sucedieron ayer en el juicio iniciado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Málaga parecen extraídas de una película. Pero todo ocurrió, presuntamente, en la Costa del Sol.

Ayer sólo comparecieron diez de los doce procesados. La mayoría declaró no tener nada que ver con los hechos que se le imputan ni con asociación a banda criminal alguna. Estaban en el sitio justo en el momento equivocado.

Fue el testimonio de Nardine S. el más impactante. Con la cabeza rapada y perilla y vestido con un chándal, Nardine, con más de 13 condenas en Francia, una de ellas por atraco a una joyería y secuestro del dependiente y otra por robo de armas, confesó un asesinato cuando nadie lo esperaba. "¿A qué se dedicó entre octubre y noviembre de 2004?", le preguntó el fiscal. "Yo maté a un hombre", soltó. Nardine exculpó al resto de imputados y dijo que el culpable era otro de ellos, en busca y captura y que le ofreció 100.000 euros por matar a un hombre que guardaba en el maletero. Fue cerca de los Jardines de la Concepción a las 17.00. El juicio sigue hoy y terminará tras varias sesiones el próximo mes de marzo.

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