La Junta pide al Consistorio que no haga "oídos sordos" y retire la obra de Invader

  • El consejero de Cultura reitera que el Ayuntamiento ya cuenta con tres requerimientos y que tiene que cumplir la ley

Mosaico de Invader en el Palacio Episcopal. Mosaico de Invader en el Palacio Episcopal.

Mosaico de Invader en el Palacio Episcopal. / javier albiñana

El Ayuntamiento se está "haciendo el remolón" con el asunto de Invader y los mosaicos que hace unos meses colocó por diferentes edificios, muchos de ellos en el centro de la ciudad y dos con la catalogación y protección de Bien de Interés Cultural. Así lo considera la Junta de Andalucía en boca del consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez. En la presentación de la nueva temporada del Teatro Cánovas, Vázquez afirmó que el Consistorio malagueño ya tiene tres requerimientos realizados por parte de la Delegación de Cultura de la Junta. "La obligación del titular del bien, en este caso el Ayuntamiento de Málaga, es velar por la conservación del patrimonio y ahí se ha producido una invasión de fachadas que forman parte del patrimonio de la ciudad", dijo Miguel Ángel Vázquez. "En lugar de dilatar los tiempos nosotros lo que le pedimos, siempre con respeto pero con exigencia y la obligación de hacer valer la ley, es que el Ayuntamiento se arremangue y sea capaz de quitar cuanto antes esos mosaicos que, sin duda, están interfiriendo el patrimonio cultural e histórico de Málaga".

El consejero también apuntó que "nuestros requerimientos desde el punto de vista formal y solemne no han tenido resultado porque el Ayuntamiento está haciendo oídos sordos" y reiteró una vez más que "la ley de patrimonio está sobre la mesa y el artículo 14.1 deja bien claras las obligaciones de los titulares de los bienes que son de interés cultural". En este sentido, agregó, "el Ayuntamiento no puede hacerse más el remolón y lo que tiene es que asumir su responsabilidad y retirar cuanto antes esos mosaicos que están invadiendo un terreno que está protegido por la ley".

De las intervenciones del artista francés han contado con especial polémica la gitanilla colocada en el Palacio Episcopal y el pulpo del Palacio de Salinas. También colocó sus particulares piezas en la calle San Agustín, en la calle Compañía junto al Museo Thyssen y en el paseo marítimo Pablo Ruiz Picasso.

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