La Junta rebaja el deseo del alcalde de intervenir sobre el Guadalmedina

  • Advierte de que "hay muchas cosas de las que hablar antes que de las plazas"

  • E insiste en estudiar la capacidad real del cauce

Vista aérea de cauce del Guadalmedina. Vista aérea de cauce del Guadalmedina.

Vista aérea de cauce del Guadalmedina. / j. albiñana

La Junta de Andalucía empieza a marcar territorio en el inminente debate sobre la intervención urbana sobre el río Guadalmedina. A la espera de que previsiblemente en los primeros meses del año que viene se conozca el contenido detallado del plan especial impulsado por el Ayuntamiento de Málaga para recuperar el cauce a su paso por la ciudad, el delegado de Medio Ambiente, Adolfo Moreno, subraya la necesidad de disponer de los estudios necesarios sobre la capacidad hidráulica real del río antes de poder intervenir sobre el mismo.

"Hay que estudiar todo desde la presa de El Limonero hasta la desembocadura para estar totalmente seguro de que las actuaciones que se hagan cuentan con todas las garantías", aseguró el responsable autonómico, que subrayó la necesidad de disponer del análisis, por ejemplo, sobre los aportes de agua que realizan los arroyos localizados aguas abajo del embalse. Un tarea previa que, según dio a entender el delegado, no se ha abordado.

Dividir el río en tantas plazas como para sin ser cerrado lo sea es hacer la trampa"

Y ello a pesar de que no es la primera ocasión en la que la Administración regional, a quien compete la última palabra sobre cualquier acción que se pretenda materializar sobre el Guadalmedina, alude de manera directa a estos estudios. El propio Moreno ya lo expuso en abril de año pasado. A pesar de ello, desde el Consistorio se licitó primero y se adjudicó después la redacción del plan especial con el que ordenar el cauce. "Lo único que sabemos es que se estaba hablando de la adjudicación del plan especial pero no ha entrado nada, ni se nos ha consultado ni hemos tenido ninguna reunión", dijo el delegado.

El camino planteado por Medio Ambiente puede acabar alterando las previsiones manejadas por el alcalde, Francisco de la Torre, de ejecutar una gran plaza uniendo las márgenes del río entre los puentes de Armiñán y la Aurora. Sobre este particular, Moreno fue claro en la necesidad de analizar técnicamente cualquier propuesta y que la misma no afecte a la seguridad del río.

Y agregó: "hay que ver bien el caudal que puede pasar y si es necesario realizar actuaciones en la parte superior o en los arroyos tributarios; hay muchas cosas de las que hablar antes que hablar de las plazas". "De las plazas ya se hablará cuando se tenga seguridad para la ciudadanía", añadió. Sobre este particular, incluso recordó que desde un inicio se dejó claro al Ayuntamiento la imposibilidad de realizar un embovedado del cauce, un extremo descartado por el Consistorio. "Cerrarlo no se puede, pero dividir en tantas plazas como para sin ser cerrado lo sea es como hacer la trampa por detrás", manifestó.

En el caso concreto de los datos hidráulicos del río, la Junta quiere que se recalculen los aportes de agua que los arroyos tributarios, al creer que pueden ser superiores a los 215 metros cúbicos calculados por el Cedex, y las posibles medidas correctoras en los mismos, así como la necesidad de

reforestar la margen del río en la parte alta aún pendiente. La premisa de la que partió el Consistorio para licitar y adjudicar el plan especial es que el Guadalmedina puede asumir hasta 600 metros cúbicos, lo que cierra la puerta a cualquier intervención dentro del cauce y a la posibilidad de eliminar los muros laterales en la parte central del encauzamiento. Justamente es esta la parte del río donde el alcalde quiere el puente plaza.

A la espera de conocer las aportaciones que haga el equipo redactor al que se ha encargado el plan especial, cabe recordar que la Fundación Ciedes estuvo manejando la posibilidad de crear una especie de cajón por debajo del lecho del río entre la Aurora y Armiñán con capacidad para llevar entre 80 y 90 metros cúbicos de agua. Una actuación con la que se podría justificar la rebaja de los muros laterales con el fin de ejecutar el puente plaza en este punto de la traza. La solución no parece que vaya a contar con el visto bueno de la Junta, que desde un inicio ha puesto trabas a la idea de tocar el río. Ello, en caso de concretarse, limitaría seriamente las opciones de cubrir parcialmente el río, dado que sin eliminar los muros el acceso de los peatones no podría hacerse a ras de calle.

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