La Junta remite a la Fiscalía 15 denuncias por cebos envenenados

  • Unos 26 animales murieron el año pasado en la provincia de Málaga por este método, que podrían derivar en multas de 250.000 euros y dos años de cárcel

El uso de cebos envenenados puede acarrear multas de hasta 250.000 euros y penas de entre seis meses y dos años de cárcel, y aún así sigue siendo una práctica demasiado habitual en el campo. La Delegación Provincial de Medio Ambiente remitió el año pasado a la Fiscalía 15 denuncias por la utilización de estos venenos, que se saldaron con la muerte de 26 animales en la provincia de Málaga.

Ganaderos y cazadores han usado durante años este método ilegal, tipificado ahora como delito en el Código Penal, para eliminar a determinados depredadores como los zorros y los perros asilvestrados que suelen atacar a la ganadería y las especies cinegéticas. El problema es que la mayoría de las veces las víctimas son otros animales domésticos e incluso especies protegidas que ingieren estos cebos por equivocación.

Varias campañas de concienciación e inspecciones rutinarias orquestadas por la Junta de Andalucía han conseguido disuadir a muchos de ellos y disminuir el número de casos en los últimos años. El delegado provincial de Medio Ambiente, Ignacio Trillo, aseguró ayer que estas medidas han supuesto "un rechazo al empleo de estos venenos ante el temor de ser descubierto con facilidad".

Esto se ha notado en la reducción del número de animales envenenados por el uso de carne impregnada en productos altamente tóxicos como cebo. De los 48 ejemplares que murieron en 2004 por culpa de este método en la provincia se ha pasado a los 26 del año pasado. La mayoría, 17, eran animales domésticos aunque también fueron envenenados un meloncillo y una gineta, ambas especies protegidas.

La creación de las dos unidades caninas para la detección de estos cebos hace tres años también está detrás de esta disminución del número de casos. Sólo en la provincia de Málaga realizaron el año pasado 50 inspecciones.

Los dos equipos, con sede en Sevilla y Jaén, cuentan con 13 perros de cinco razas distintas para esta tarea y ayer realizaron una demostración en Málaga. Los perros son sometidos a un duro adiestramiento para que sean capaces de localizar estos cebos en el campo.

Una vez que son encontrados, los agentes envían las muestras al Centro de Análisis y Diagnóstico ubicado en Málaga para determinar si se trata o no de un cebo envenenado.

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