Juristas creen que el Ayuntamiento se extralimita al prohibir el sexo

  • La prohibición de cualquier práctica sexual en la vía pública genera la polémica entre aquellos que piensan que se coarta la libertad individual · Reclaman más medidas sociales para las prostitutas

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¿Regulación de la prostitución o intromisión en la intimidad de las personas? Es parte del debate que ha generado el anuncio hecho por el Ayuntamiento de Málaga de que prohibirá cualquier acto sexual en la vía pública, así como su ofrecimiento o solicitud, a menos de 200 metros de edificios, colegios, zonas infantiles, empresas o polígonos industriales. Eso incluiría también, además de la actividad que ejercen las prostitutas, cualquier práctica sexual sea o no de pago, algo que varios juristas consideran que se extralimita de las competencias municipales por considerar que podría vulnerar la libertad individual de las personas.

El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Málaga Ángel Rodríguez aseguró ayer a este periódico que habría que diferenciar ambas cosas porque una cosa es regular la prostitución que tenga lugar en la vía pública y "otra bien distinta es impedir a la gente que se muestre afectiva con su pareja", por lo que insistió en que se le debe dar un tratamiento distinto desde el punto de vista jurídico.

La nueva ordenanza, que el Ayuntamiento pretende aprobar en el próximo Pleno para que entre en vigor en noviembre, debería limitarse, a su juicio, a regular la prostitución. Pero, aún así, advirtió que el Ayuntamiento "no debe hacernos pensar que porque no sea visible en las calles no siga existiendo la explotación".

Tampoco el abogado José Luis Rodríguez está de acuerdo con dejar la decisión de multar a alguien que realice una "práctica sexual" en la calle o no "a la estrecha o ancha moralidad de los policías". No cree que este tipo de actos tenga "la suficiente consideración" para ser sancionables cuando no estén relacionados con la prostitución y considera que se trataría de "una regresión" el hecho de que se multe una conducta que el Código Penal únicamente incluye como delito si afecta a menores.

En cuanto a si la ordenanza actuará como medida disuasoria o no contra la prostitución también tiene sus dudas porque aseguró que "lo único que va a hacer es que la profesión sea más marginal aún".

La nueva regulación anunciada el lunes por el equipo de gobierno del PP tras la primera reunión de la Mesa Intersectorial de la Prostitución también ha concitado las críticas de los partidos de la oposición. El portavoz del grupo municipal de IU en el Ayuntamiento de Málaga, Pedro Moreno Brenes, aseguró que jurídicamente no se puede prohibir la prostitución de esa forma porque provocará un traslado a otras zonas ni se puede dejar lugar a la interpretación que "un gesto cariñoso hacia tu pareja en plena calle pueda ser considerado una actividad sexual".

Lo que más le recriminó el edil al equipo del gobierno del PP fue el hecho de que la ordenanza se base en la alegación que varias asociaciones de vecinos hicieran en su día al texto de la norma de Convivencia "cuando ha estado 15 años sin hacer nada para solucionar este problema" e hizo un llamamiento a la responsabilidad para no actuar con precipitación "y acabar coartando la libertad de las personas".

El grupo municipal socialista también se mostró en contra de que el PP haya aprovechado la alegación de los vecinos para "hacer un articulado prohibitivo que no servirá para conseguir el fin previsto porque las prostitutas también son víctimas y queremos ser rigurosos y darles un grado de protección". La edil del PSOE Lola Fernández abogó por diseñar un plan más amplio para evitar la explotación y la trata de estas mujeres y ofrecerles una alternativa que vaya más allá de la sanción como única salida.

Los que sí están satisfechos con la medida son los vecinos que llevan años reivindicando una solución que ponga fin a las molestias que les ocasiona el desarrollo de esta actividad junto a sus casas. El presidente de la asociación vecinal Centro Sur, Pedro Pérez, aseguró que debe llevarse a cabo "una reordenación del espacio público en beneficio de la mayoría y que se haga en una zona donde no perjudique el derecho al descanso de los demás".

Los vecinos del entorno de la Alameda de Colón, donde la prostitución está arraigada desde hace años, insistieron en que no están en contra de las personas que la ejercen y propusieron que se les habilite un espacio acondicionado donde puedan seguir haciéndolo, pero alejado de las zonas residenciales.

Pero tampoco los empresarios de los polígonos industriales de la ciudad quieren seguir aguantando en su entorno las molestias derivadas de esta práctica, aunque reconocen que el prohibir la prostitución "quizás es sólo la solución menos mala". Según el presidente de la Asociación de Provincial de Polígonos, Julio Gutiérrez, ahora habrá que confiar en que la ordenanza se debata lo suficiente como para que la Policía Local sepa discernir "entre si una pareja se está dando un beso en la calle y la prostitución".

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