Juzgan al asesino confeso de un abogado para el que piden más de 26 años de cárcel

  • El juicio está previsto para esta mañana después haber sufrido un primer aplazamiento

Hace casi dos años aparecía el cadáver del abogado Salvador Andrés Reina en el maletero de su coche en la inmediaciones de las estación de autobuses de Málaga. Seis días antes un alemán, Peter R. B., se hizo pasar por un posible cliente inglés y cerraron el trato a cambio de 1.000 euros. El hombre confesó los hechos inicialmente, llevando a los agentes hasta el lugar donde había dejado las llaves del coche y el propio vehículo. El juicio está previsto que se celebre esta mañana en la Audiencia Provincial después de que ya sufriera un aplazamiento en el mes de noviembre, cuando el acusado renunció a su abogado.

La Fiscalía solicita para el encausado 26 años de prisión, mientras que la familia y el Colegio de Abogados, personados también en la causa, reclaman 28 años y 9 meses de prisión. El fiscal pide también 176.400 euros de indemnización para la viuda y sus dos hijos. Según el escrito del fiscal, el acusado, alemán y de 55 años, fue al despacho del letrado, en la capital y le pidió que le llevara un tema penal, concertando unos honorarios de 1.000 euros; por lo que le dijo que si lo podía llevar a un centro comercial de Marbella, donde le iban a dar parte de ese dinero.

La víctima condujo su coche, yendo de copiloto el acusado, el cual, según señala la Fiscalía, "amedrentó" al abogado con un arma blanca y le hizo parar en la carretera, obligándole a que le diera el número pin de su tarjeta de crédito y apoderándose de su cartera. Las acusaciones sostienen que inmovilizó a la víctima con una cinta y lo sacó del coche arrastrándolo por el suelo, metiéndolo en el maletero, por lo que el abogado se encontró "sin posibilidad de defensa alguna". Entonces, "con la intención de quitarle la vida, lo golpeó repetidamente con puñetazos, codazos y le pinchó con el arma blanca en la cabeza".

Asimismo, señalan, "le asestó un navajazo letal en el cuello", que le causó la muerte. El acusado condujo el coche hasta Málaga, donde lo dejó aparcado y se llevó las tarjetas de crédito, realizando dos extracciones por valor de 1.200 euros.

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