Limasa plantea quitar 356 empleados de las calles de la capital durante tres años

  • La empresa afirma que tiene "una de las plantillas más rígidas y caras del sector"

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La empresa mixta de limpieza, Limasa, destapa sus cartas. La dirección entregó ayer al comité de empresa las claves del Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que prevé realizar para ajustar sus cuentas y que afectará a toda la plantilla durante algo más de tres años, incluyendo al personal de oficina y a la dirección. Los operarios verán suspendido su empleo de forma rotatoria durante un máximo de 111 días laborables (155 cotizables) -cinco meses-.

El concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, explicó que "el ERTE afectará como mucho durante 15 días al mes", de forma que a los empleados que les tocara cobrarían la parte proporcional del sueldo por los días trabajados y por el resto del mes recibirían la prestación por desempleo. Limasa señaló, a través de un comunicado enviado por el Ayuntamiento -socio de Limasa con el 49% del capital-, que la plantilla se reducirá, de media, un 28%. Teniendo en cuenta que en las calles operan 1.274 personas, implica que habrá 356 empleados menos trabajando. No obstante, Jiménez matizó que, al ser rotatorio, "en verano estará casi toda la plantilla trabajando y en invierno sí habrá más reducción".

Otro aspecto que ha llamado la atención es la amplia duración del ERTE, pues Limasa anunció que comenzará el 1 de enero de 2014 y se mantendrá hasta abril de 2017, la fecha en la que termina la concesión a FCC, Sando y Urbaser, poseedores del 51% de la compañía. No obstante, Limasa dejó una puerta abierta al señalar que el expediente será así "mientras no cambien las circunstancias que han llevado a esta situación, a fin de poder salvaguardar los puestos de trabajo existentes".

Limasa no podía justificar el ERTE alegando pérdidas económicas porque obtiene un 2% de beneficio anual, según lo acordado con el Ayuntamiento al firmar el contrato en 2002. Lo basa pues en "causas organizativas y productivas que no han podido ser solventadas durante la negociación del convenio colectivo durante 2013". Limasa sí desgranó varios aspectos que, en su opinión, han provocado este ERTE.

El primero es que el Ayuntamiento reducirá seis millones de euros su presupuesto para Limasa en los próximos años -de 92 a 86 millones-, "generando una disminución de recursos que obliga a readaptar la organización del personal fijo para no depender de la contratación de eventuales".

En segundo lugar, Limasa denuncia que su plantilla, formada por 1.334 empleados, "es muy rígida y una de las más caras del sector" por las "ventajas económicas y sociales" obtenidas por los trabajadores en los últimos años. En este sentido, la empresa asegura que la plantilla tiene seis días más de vacaciones, aparte de los 30 naturales, y que ahora descansa los fines de semana completos en lugar de solo los domingos, de manera que los costes laborales se han incrementado un 30% desde 2002. En estos once años, según la empresa, se ha contratado además a otras 404 personas fijas.

El comité de empresa no comparte esta opinión. Hoy se reunirá y mañana presentará la convocatoria de huelga indefinida a partir del 20 de diciembre. Su presidente, Manuel Belmonte, recibió ayer el ERTE y ahora tendrá que analizarlo junto a los asesores. En cualquier caso, consideró "lamentable" que se llegue a esta situación "y eso demuestra que la empresa no quiere negociar ni llegar a ningún acuerdo". Belmonte destacó que la plantilla "ya lleva dos años de rebajas y no vamos a pasar porque toda la reducción de presupuesto se cargue sobre las espaldas de los trabajadores". "¿Quién va a barrer las calles?", se preguntó el representante sindical, quien recordó que actualmente los cuartelillos se encuentran al 60%. Asimismo, criticó que el ERTE no sea solo para un año y denunció la actitud del Ayuntamiento hacia la parte privada de la concesionaria "que es intocable y se le respeta".

A partir de ahora se abren varias negociaciones distintas. Por una parte, este jueves tendrá lugar la primera reunión sobre el ERTE y habrá un mes de plazo para intentar llegar a un acuerdo. En segundo lugar, la empresa y el comité tienen que discutir los puntos del nuevo convenio colectivo. Las posturas de ambos son totalmente divergentes y si nadie aporta nada nuevo en los próximos días, se verán nuevamente las caras el 16 de diciembre, cuatro días antes del inicio de la huelga anunciado por los trabajadores. El alcalde, Francisco de la Torre, abogó porque "el sentido común, la sensatez y el diálogo permitan encontrar soluciones". De la Torre puso como ejemplo el caso de Madrid, donde "el resultado final no ha sido más que un perjuicio para la ciudad y un acuerdo al que se podía haber llegado sin huelga".

Mientras tanto, la oposición mostró ayer su rechazo al ERTE. La portavoz municipal socialista, María Gámez, comentó que "no se puede firmar la paz con las armas sobre la mesa", y acusó al alcalde de "ser incapaz de solucionar el conflicto". El portavoz de IU, Eduardo Zorrilla, subrayó que "nos parece una injusticia", e indicó que "Limasa tiene que recortar los beneficios empresariales por los altos cargos directivos y las externalizaciones prescindibles".

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