Luis Merino BayonaPrimer alcalde de Málaga en democracia

  • El abogado malagueño se retiró de los cargos tras nueve años ejerciendo la política como regidor, diputado y senadorl Ahora encabeza el 'lobby' que trabaja por acercar Sevilla y Málaga

Luis Merino Bayona cumplirá en diciembre los 80 años pero nadie lo diría: sigue acudiendo casi a diario a su despacho de abogados en el centro de la ciudad y mantiene desde hace tres años una frenética actividad desde la presidencia de la asociación Civisur, un lobby profesional y empresarial que pretende aproximar a las dos grandes capitales andaluzas, Málaga y Sevilla. A Merino le gusta participar en múltiples iniciativas pero no es un hombre al que le guste aparecer como "un jarrón chino" sino que se define como un "ciudadano comprometido", marcado tras su paso por la Alcaldía de Málaga. "Eso te crea un plus de responsabilidad y de compromiso con tu ciudad", asegura. Le acaban de proponer formar parte de una fundación local y prefiere tomarse su tiempo y conocer bien el proyecto antes de dar el paso, porque asegura, "si digo que sí es para comprometerme".

Porque Luis Merino fue el primer alcalde de Málaga de la etapa democrática, propuesto por el partido Unión de Centro Democrático, una formación donde llegó a escalar a puestos de responsabilidad nacional. Su paso por la política local fue corta, solo tres años, y aunque dice que le han tentado con entrar en otros partidos, decidió volver a su despacho de abogados tras el descalabro de la formación centrista a mediados de los años 80.

Merino fue nombrado alcalde en 1977 y no lo fue por elección directa de los ciudadanos -las primeras elecciones locales serían dos años después -, sino por decisión del cuerpo electoral de ese momento, los concejales que formaban parte de la corporación. Merino asegura que se negó a que su nombramiento fuera una decisión directa del Ministerio del Interior, en el Gobierno de Adolfo Suárez, al que siempre ha considerado "mi ejemplo". De aquella etapa donde ejerció "el cargo más bonito en política" recuerda las dificultades económicas, el hacer frente a una ciudad en plena expansión, que necesitaba las inversiones más básicas en los barrios. Recuerda que tras unas inundaciones que afectaron de forma grave al barrio de la Trinidad porque el arroyo de los Ángeles aún no estaba encauzado, decidió pedir dinero al Gobierno con la amenaza de "romper la vara de mando" si no lo lograba. El presidente le recibió junto a toda la corporación malagueña y se trajo de Madrid "la solución" para el arroyo y un plan de inversiones que se fueron ejecutando en años siguientes. Las primeras elecciones locales de 1979 decidió no presentarse por la UCD aunque el partido volvió a proponérselo. En aquellos comicios los socialistas lograron la primera victoria. Merino encabezó la lista de Málaga en las primeras elecciones autonómicas, de 1982, y fue el candidato a la presidencia de la Junta por este partido. Desde 1982 a 1986 compaginó el Parlamento Andaluz con el cargo de senador en representación de la comunidad autónoma. Ese año ya no se presentó y su partido, la UCD, pasó de los 15 diputados a ninguno.

Merino ha demostrado una gran habilidad para dar un paso atrás en política cuando se anticipaba la debacle electoral para los centristas. Y desde entonces no ha tenido más cargos políticos, aunque sí en distintos ámbitos sociales. Durante 13 años fue el presidente del Club Mediterráneo de Málaga, otro centro social de la ciudad, y también ocupó un puesto de responsabilidad en las cofradías como Hermano Mayor de la Expiración, a la que sigue vinculado. Ha ocupado además diversos cargos en la asociación nacional de clubes náuticos, donde fue presidente durante seis años.

A comienzos de esta semana estuvo en Sevilla, presentando al alcalde hispalense en unas jornadas sobre el ferrocarril como eje transversal de Andalucía, una situación que sería impensable hace solo unos años. "Que un malagueño presente al alcalde sevillano dice mucho y que en esa reunión se hable de las necesidades de Santa Justa, además del tren litoral de la Costa, el tren del puerto o potenciar el aeropuerto de Málaga, antes era impensable". El trabajo de Civisur, asegura Merino, que comparte la presidencia con el ex alcalde hispalense Manuel del Valle, ha logrado remover las complicadas relaciones entre andaluces. "Esta es una región compleja y mal comunicada", dice, donde "los malagueños convertimos a Sevilla en objeto de nuestros agravios mientras Málaga era para ellos una provincia andaluza más". Pero algo está cambiando para este abogado, y hoy es posible abrir debates sobre proyectos comunes sin que ello levante recelos. Merino cree que en Andalucía "ha existido cierta falta de cultura política" para entender que la colaboración siempre trae más beneficios. "Las administraciones tienen que trabajar, pero también debemos mentalizarnos los ciudadanos".

El abogado y ex alcalde malagueño que defiende el trabajo de su generación en la transición española, y especialmente el papel del Partido Comunista en aquella etapa, tiene un lema: "El día mas importante es el de hoy, no el de ayer ni el de mañana".

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