Málaga pierde peso demográfico en beneficio de la franja costera

  • Benalmádena, Estepona, Mijas o Torremolinos aumentan su población más de un 50% en la última década · Ardales y Atajate son los municipios malagueños que más vecinos han perdido

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Málaga pierde peso demográfico en el contexto provincial. Hace diez años el 42 por ciento de los habitantes habían elegido la capital para vivir. Esta proporción ha descendido hasta el 36 por ciento. Visto de otra manera, la capital no se ha beneficiado de la excepcional eclosión demográfica de la última década, propiciada por el crecimiento natural de la población, al que se han sumado la llegada de extranjeros, tanto europeos en busca de sol y playa como extracomunitarios en demanda de oportunidades laborales.

Desde 1998, la provincia suma 276.943 residentes más que han supuesto un crecimiento del 22,3 por ciento. Sin embargo, la distribución de estos nuevos malagueños ha sido profundamente desigual. Seis municipios alineados en unos 80 kilómetros de Costa han sido los puntos elegidos. Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola, Mijas, Marbella y Estepona han asumido en los últimos diez años 134.000 nuevos vecinos. O sea, han absorbido más de la mitad del crecimiento registrado durante todo este tiempo. Mientras, en la capital sólo se asentaban 33.171 nuevos residentes en esta década.

La profesora de Geografía Humana de la Universidad de Málaga Carmen Carvajal habla en el volumen La economía de la provincia de Málaga, editado por la fundación Cajamar, de "un nuevo orden demográfico" en la Málaga del siglo XXI que llevó a la provincia a crecer en sólo cinco años, entre 2001 y 2006, tanto como en los 15 años anteriores. En este tiempo, Málaga ha concentrado el 33 por ciento del crecimiento demográfico de toda Andalucía, gracias, en parte, a que las madres nacidas en el baby boom de los 60 han alcanzado la edad máxima de fecundidad.

El segundo elemento que explica más claramente la explosión demográfica son las migraciones.

Los últimos datos del padrón indican que en la provincia hay oficialmente en este momento 219.955 extranjeros. Esta cifra triplica de largo la que había en 1998, cuando se contabilizaban en Málaga 59.614 residentes de nacionalidad no española.

Este salto demográfico ha sido grandísimo tanto en el caso de los inmigrantes extracomunitarios como en el de los de la Unión Europea. La inmigración laboral en 1998 era casi una anécdota, apenas había 17.336 personas, cuando ahora son cerca de 100.000.

En el caso de los comunitarios se ha pasado de 42.278 personas a 126.065, es decir, hay 83.000 personas más, por lo que se ha crecido casi un 200 por cien.

¿Hablamos del jubilado europeo en busca de un retiro dorado? Sí y no. Casi la mitad de los mayores de 55 años son comunitarios, pero también es cierto que casi la mitad de los europeos afincados en Málaga tienen menos de 50 años.

La profesora Carvajal apunta otro dato: "Ya no llegan exclusivamente jubilados (...) vienen acudiendo adultos en una migración económica y familiar, como lo demuestra el hecho de que la mayor parte de los contratos firmados por extranjeros en la provincia de Málaga eran de ciudadanos de nacionalidad comunitaria".

El grueso de ese flujo humano se ha dirigido fundamentalmente a los municipios de la Costa. Es el factor que ha provocado que en la última década se hayan registrado incrementos de población de entre el 45 y el 80 por ciento en los seis municipios que se ubican entre Torremolinos y Marbella.

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