Málaga tiene sin explotar un acuífero enorme de varios kilómetros bajo el mar

  • Emasa quiere que se retome el estudio que se realizó en 1995 y que determinó la existencia de una masa de agua indeterminada bajo la ciudad · La Junta dice que se desechó entonces por no ser apta

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La sequía estaba poniendo al límite la resistencia de la capital malagueña a mediados de 1995 cuando un estudio geológico determinó la existencia de un acuífero subterráneo bajo la ciudad capaz de abastecer a la población en épocas de emergencia. Pero aún así, ninguna administración llegó nunca a indagar realmente sobre la cantidad y calidad de los recursos hídricos que esta nueva fuente de abastecimiento podía proporcionar. Ahora, trece años después, la Empresa Municipal de Aguas de Málaga (Emasa) está convencida de que se podría retomar la idea para mitigar los efectos de este periodo tan seco que dura ya cuatro años, aunque la Cuenca Mediterránea Andaluza sigue manteniendo sus dudas sobre su viabilidad.

Fuengirola, una de las zonas más afectadas por la sequía de aquel entonces, había conseguido hacer frente a la difícil situación que padecía gracias a los 150 litros por segundo procedentes de los distintos sondeos que se realizaron en el municipio. Eso animó a la Diputación Provincial de Málaga a encargar un estudio sobre la posibilidad de hacer lo mismo en la capital, ya que aún se estaba construyendo la conducción que permitiría traer años después agua desde el pantano de La Viñuela.

El informe se llamó Prospección Geofísica con fines Hidrogeológicos en el sector Guadalhorce-Bajo y Guadalmedina y consistió en realizar 17 sondeos eléctricos en una superficie de alrededor de 52 kilómetros cuadrados entre la capital y el límite con Alhaurín de la Torre.

Pero quizás lo más sorprendente es que varios estudios llevados a cabo en el litoral malagueño con otros fines por el Instituto Español de Oceanografía o la petrolera Elf-Aquitaine ponen de manifiesto incluso que el acuífero continúa bajo el mar al menos hasta varios kilómetros desde la costa.

Los sondeos, que llegaron hasta los 600 metros de profundidad, no hicieron más que corroborar la existencia bajo la ciudad de una enorme masa de agua indeterminada, aunque lo suficientemente abundante como para resolver la grave escasez de recursos hídricos del momento. Sin embargo, ni la entonces Confederación Hidrográfica del Sur (CHS) -ahora llamada Cuenca Mediterránea Andaluza- ni la Diputación vieron oportuno completar el estudio que determinaría si realmente el agua era apta para el consumo.

Sólo se llevó a cabo un sondeo dos años después en la zona donde hoy en día se ubica el centro comercial Larios y los resultados fueron bastante reveladores. El informe que realizó la empresa encargada del sondeo, al que ha tenido acceso este periódico, indicaba que a sólo 200 metros de profundidad llegaron a salir hasta 50 litros por segundo de forma surgente, es decir, sin ayuda de un motor de bombeo.

El único problema que se planteaba entonces es que la salinidad de ese agua rondaba los 3,5 gramos por litro, un inconveniente que en la actualidad podría solventarse gracias a la planta desalobradora de El Atabal.

Los expertos recomendaron entonces hacer otros diez sondeos que garantizarían a Málaga disponer de una media de 500 litros por segundo en épocas de escasez como la actual, pero el proyecto cayó en saco roto.

El escenario actual no es tan extremo como el que Málaga vivió en la anterior sequía, aunque la capital está sujeta a las restricciones que marca el decreto de sequía desde noviembre de 2005 debido a las escasas reservas embalsadas de los pantanos del Guadalhorce y el déficit de recursos es patente.

El gerente de Emasa, José Luis Rodríguez, está dispuesto a colaborar "en lo que sea necesario" para impulsar esta iniciativa que permitirá aprovechar los recursos de este acuífero a pesar de su salinidad gracias a la planta de El Atabal que se puso en marcha hace tres años.

"En aquel entonces era imposible aprovechar ese agua pero ahora no habría ningún problema", aseguró el gerente de la empresa municipal. Y es que la desalobradora puede llegar a tratar agua con hasta ocho gramos de sal por litro como ocurre con la que llega desde el pantano del Guadalhorce desde que comenzó la sequía una vez que se mezcla con los recursos dulces del Conde y Guadalteba.

No iniciar un nuevo estudio sobre el acuífero para ver la viabilidad de explotarlo "no tendría ningún sentido en un momento como éste", según Rodríguez, aunque la Cuenca Mediterránea Andaluza no lo tiene tan claro.

El director general de este organismo, Antonio Rodríguez Leal, aclaró que los estudios que realizó la Compañía General de Sondeos por encargo de la extinta Confederación Hidrográfica del Sur en aquella época determinaron que "el agua es de ínfima calidad porque no sólo tiene cloruro sódico sino otras sales más complejas de tratar".

Estos mismos sondeos revelaron, además, que se trata de un acuífero fósil, aunque no se pudo determinar su volumen real.

El catedrático de Geografía Física de la Universidad de Málaga, José Damián Ruiz Sinoga, también cree que debería concretarse el agua que realmente hay en el acuífero, aunque asegura que su puesta en marcha será "inviable" por los costes económicos que supondría. Pero, mientras tanto, Málaga seguirá sufriendo la sequía.

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