"Antes venía a Málaga un barco lleno de norteamericanos y nos volvíamos locos"

  • El dueño del histórico comercio de la calle Larios desvela los 'secretos' de un buen helado, reflexiona sobre los cambios experimentados en la vía y en el centro y termina hablando de la edad de jubilación

Casa Mira forma parte de la historia de Málaga desde que a finales del sigo XIX unos burros cargados de turrón partieran de Jijona a Málaga. Esa expedición, conducida por Severino Mira, fue el primer paso de un negocio que se ha convertido en un referente de la ciudad. Hoy, más de un siglo después, su propietario, Prudente Mira, mira con nostalgia con los cambios experimentados en su negocio, en la calle Larios y en Málaga.

-Usted le llegó a servir un helado a la mismísima Eva Perón.

-Es verdad. Por aquí han pasado muchísimos famosos. Eva Perón, la baronesa Thyssen, los alcaldes de esta ciudad, políticos... Mucha gente y muchos famosos.

-¿Con quién se queda?

-Quizás con el alcalde actual. Es un gran señor. Cada vez que pasa por aquí saluda a las chicas, levanta la mano... Es un caballero.

-¿Cuál es el secreto de un buen helado?

-¿El secreto? Ponerle productos de primera calidad. La leche, la nata, para darle cremosidad, el azúcar, la canela... Todo debe ser de primera calidad. Además, es muy importante una óptima conservación. A mí muchos restaurantes me han ofrecido vender mis helados, pero siempre me he negado. Si lo metes en un congelador deja de ser nuestro helado. Esa es la clave.

-¿Han evolucionado con el paso de los años?

-Los sabores clásicos, como el mantecado, el turrón, el chocolate, la fresa, la crema tostada o el limón se siguen elaborando de la misma forma. Han salido novedades, como el kinder, para no quedarnos atrás.

-Innovarse o morir.

-Exactamente.

-¿Su sabor preferido?

-Un buen mantecado o un buen turrón.

-Supongo que usted supervisará todos los sabores.

-Todavía lo hago, pero ahora son mis hijos, que son biólogos, los que se encargan de innovar.

-Defienda que los helados no son sólo para el verano.

-Es que es así. Hay mucha gente que toma helados durante todo el año, cada vez más. Además en Málaga el tiempo es fabuloso.

-Dicen que los helados de Casa Mira son tan antiguos como la propia calle Larios.

-El primer negocio que la familia abrió fue en la calle Nueva, allá por el año 1930. Casa Mira se afianzó con un segundo local, en plena calle Larios, allá por el año 1943. En un primer momento, el local se situó enfrente del hotel Larios. Años después se trasladó a su emplazamiento actual. Después se abrieron tres negocios, uno en Carranque, otro en Compás de la Victoria y otro en el Paseo de Sancha.

-Usted es un histórico en esta calle.

-Yo me he enterrado vivo en este negocio [risas].

-Y ha sido testigo de todos los cambios que ha sufrido esta calle.

-Sí, por ejemplo, la peatonalización de la calle. Ahora se encuentra mucho mejor. Al principio llegué a desconfiar mucho del proyecto porque venían muchos clientes después de la playa y aparcaban sus vehículos en doble fila para comprar helado. Estaba equivocado, ahora funciona mucho mejor. Ahora es la sexta o la séptima calle comercial más importante del país y ha quedado muy bonita.

-Las franquicias se han ido apoderando de la mayoría de los negocios.

-Es cierto y es una lástima. Cuando empecé había muchas familias con sus negocios. Ahora sólo estamos la joyería Marcos, la farmacia Mata y nosotros. Las grandes familias han perdido, no sé si es que han sido malos empresarios o que han acabado por cansarse.

-¿Al turista una sonrisa?

-[Risas] Con los cruceros estamos muy bien, no lo puedo negar. Lo que es una pena es que la mayoría de los comercios estén cerrados los domingos. No es la mejor imagen que se traslada del centro. Nosotros, por ejemplo, solo cerramos tres días al año.

-¿En qué ha cambiado el turista?

-Mucho. Antes venía a Málaga un barco de norteamericanos y nos volvíamos locos. Ahora, en cambio, es normal ver por la calle a miles de turistas.

-Eso habla del desarrollo que ha experimentado la ciudad.

-Efectivamente. El centro ha cambiado muchísimo y hay muchas calles peatonales. Eso nos viene muy bien a nosotros. La gente sale a comer o a cenar y luego hace una parada en la heladería para tomar un helado.

-¿Echa en falta algo?

-Quizás más zonas verdes, pero también está el Parque, que ha quedado muy bien, el Palmeral de las Sorpresas....

-¿No barajaron la posibilidad de abrir un nuevo local en la zona de restauración del puerto?

-Es cierto que nos ofrecieron esa posibilidad, pero al final no nos atrevimos. Estamos bien como estamos.

-Por primera vez en muchas décadas la ciudad está dando pasos para abrirse al puerto.

-Es una buena noticia. Málaga ha vivido durante demasiado tiempo de espaldas al mar.

-También se está haciendo una apuesta por revitalizar el turismo cultural.

-Se ha abierto el Picasso, el Thyssen... En Málaga hay muchos sitios donde distraerse. La oferta es cada vez mayor, pero últimamente creo que el malagueño ha perdido alegría, antes era más jocoso.

-¿Le afecta la crisis?

-A todo el mundo le afecta la crisis, qué duda cabe. Cada día entran cuatro o cinco personas en la heladería para dejar sus currículos. Algunos de ellos son mayores, padres de familia. Te da mucha pena, pero no puedes hacer nada.

-¿Qué lección le deja esta crisis?

-Que muchos han vivido por encima de sus posibilidades. El otro día escuchaba a una pareja joven que estaba planeando un viaje a Miami. ¿Es que no hay sitios bonitos en España? Antes había una cultura basada en el ahorro que ha ido desapareciendo. Además, la gente sólo quiere tener propiedades y más propiedades. Prefiere pagar una hipoteca durante cuarenta años antes que optar por un alquiler y vivir de una forma más holgada. Es un momento económico muy complicado. Quizás uno de los más complicados que me haya tocado vivir porque en la posguerra yo era muy pequeño.

-¿Que piensa sobre el retraso de la edad de jubilación?

-Creo que no se puede generalizar. Un albañil que lleve toda su vida trabajando no se puede jubilar a los 67 años porque la edad no perdona. En cambio, alguien que trabaja en la oficina, sí.

-¿Y en su caso?

-Yo tengo 79 años y por ahora no tengo previsto jubilarme. Prefiero darme una vuelta cada día por aquí antes que estar todo el día sentado en un sofá.

-Entramos de lleno en la precampaña electoral.

-Ya es algo tradicional que los políticos se tiren los trastos los unos a los otros. Pones el telediario y la mayoría de las noticias son negativas.

-¿Se mantendrá el Málaga en Primera?

-Ojalá. Yo he sido muy aficionado a los deportes. Cuando vivía en Granada iba a los Cármenes a ver el fútbol y aquí en Málaga también he ido mucho, sobre todo a ver los grandes partidos.

-Pese a la inversión del jeque, el equipo está pasando muchos apuros.

-Es una lástima. Ha habido una gran inversión que no se ha traducido en buenos resultados.

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