Málaga, un nutrido historial de mociones de censura

  • La provincia ha tenido más de una docena de cambios convulsos de alcalde en su historia democrática y varios amagos, con Marbella como ejemplo más espectacular

El registro del Ministerio de Administraciones Públicas distingue entre las mociones de censura con tránsfugas y sin tránsfugas. Si prospera la presentada contra el PP en Vélez-Málaga por PSOE-IU-Gipmtm, que se debate el próximo sábado, ingresará en la base de datos de la segunda categoría, aunque en la provincia de Málaga las ha habido para todos los gustos: con tránsfugas y sin ellos; discretas y muy mediáticas; o con el beneplácito del pueblo y sin él. Ha habido hasta amagos de censuras que se han quedado en nada, como ocurrió en Macharaviaya el pasado mandato, cuando los vecinos simularon una especie de Fuenteovejuna para frenar el intento de arrebatar el sillón al independiente Antonio Campos; o en Ronda, cuando el PP retiró la firma del escrito presentado en 1990 para desalojar al socialista Manuel García Rubio.

Los ayuntamientos malagueños han vivido más de una docena de mociones de censura en su historia democrática, en los pueblos del interior, menos ruidosas, y en la costa, más mediáticas, con Marbella a la cabeza. La era de Jesús Gil también facilitó las artimañas precisas para alentar ofertas de diálogo y cambiar alcaldes.

En Manilva ha habido dos. En 1998 tuvo lugar la pugna por el poder entre el gilista José Mena y Emilio López Berenguer, entonces socialista, alcalde y responsable de un decreto que impidió el debate de una censura presentada por el GIL contra él. El tema llegó al TSJA, que falló a favor de Mena, alcalde durante un mes, el anterior a las elecciones municipales de 1999. López Berenguer regresó al sillón municipal en el año 2000 tras una moción de censura presentada contra la alcaldesa, Antonia Muñoz (IU), con el apoyo del GIL que lideraba Pedro Tirado, ahora retirado de la política tras su detención por el caso de La Parrada.

En Estepona, los ediles del GIL, disfrazados ya de ex gilistas, fueron el puntal para que Rosa Díaz (PP) lograra la Alcaldía en abril de 2001 a costa de un novato Antonio Barrientos. El ex regidor, ahora encarcelado por el caso Astapa, había remontado varios puestos para suceder en la Alcaldía a su compañero de partido Antonio Caba, pero duró meses. En 2003 se tomaría la revancha.

Vélez-Málaga lleva la delantera y cogerá ventaja si triunfa la moción de censura que convertirá en alcaldesa a María Salomé Arroyo (PSOE). Antes, en 1992, José Manuel Salcedo (también PSOE) arrebató la vara de mando a Juan Gámez, un socialista que un año antes había obtenido la Alcaldía en la lista de un grupo independiente (PAX). El mandato siguiente, Francisco Toboso salió elegido alcalde con el apoyo de los independientes de Torre del Mar, aunque sin mayoría absoluta. Entró en escena el socialista Antonio Souvirón, que pactó con PA, IU y PAX y cogió la vara de mando, que no ha soltado hasta hace poco más de un año, cuando Francisco Delgado Bonilla (PP), a punto ahora de ser desbancado, se la arrebató urnas de por medio. En 1999 hubo otro intento fallido.

¿Qué opinan los políticos de las mociones de censura? Para el presidente del PP de Málaga, Joaquín Ramírez, es un instrumento que "ofrece garantías cuando un gobierno no funciona". "Pero seguro que el legislador lo hizo pensando en que servirían para quitar gobiernos incompetentes, no en que algunas veces la aritmética podía llevar a cambiar alcaldes que tienen el respaldo del pueblo", apunta. A su juicio, las hay "necesarias" y las hay al servicio de "los intereses de un partido". Ramírez aboga por no poner limitaciones, pero sí invita a los políticos tener "conciencia sobre su responsabilidad", a estar "más cerca de la sociedad y menos de los intereses de un partido".

Para Juan Fraile, eurodiputado, concejal de Urbanismo de Ronda y ex secretario provincial del PSOE, la política municipal "tiene que cambiar en ese sentido y proporcionar gobiernos estables". Recuerda que en ocasiones se han planteado posibles soluciones como la elección directa de un alcalde por los ciudadanos o un sistema de doble vuelta, pero no se ha llegado a nada. Para hacerlo sería necesario cambiar la Ley Electoral, pero ninguno de los dos grandes partidos se ha implicado en el debate.

Casares, Igualeja, Alhaurín el Grande, la reciente de Gaucín... En Ronda, la socialista Isabel Aguilera perdió la Alcaldía en septiembre de 2004 a los 125 días de tomar posesión por una moción de censura entre PA, PP y GIL que subió al poder al andalucista Antonio Marín Lara. La más conocida de la historia de Málaga es la de Marbella, la que en agosto de 2003 quitó de alcalde a Julián Muñoz para poner a Marisol Yagüe y abrir una etapa que se cerró con el caso Malaya y la disolución del Ayuntamiento.

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