Málaga pilota el registro de donantes de óvulos, esperma y embriones

  • El sistema se incorpora por disposición europea y pretende garantizar que se cumple el tope de hijos nacidos vivos de quienes donan

La Ley de Reproducción Asistida -por razones médicas- establece que los donantes de esperma u óvulos pueden tener como máximo seis hijos nacidos vivos en España, incluido los suyos. Pero hasta ahora cada clínica tenía sus datos y no estaba interconectada con las demás. De modo que si un donante tras llegar a su tope, iba a otro centro y mentía, podía donar sin que se descubriera que estaba infringiendo la ley. Aunque en España no ha habido problemas en este aspecto, la creación del Registro Nacional de Donantes de Gametos -espermatozoides y óvulos- aprobado en octubre pasado aportará mayor seguridad en los tratamientos.

El Centro Gutenberg ha sido el único elegido en la provincia -junto con otras clínicas españolas- para pilotar el Sistema de Información en Reproducción Humana Asistida (Sirha) del Registro Nacional de Donantes. En unos meses, cuando esté rodado y se hayan subsanado los errores que puedan surgir, el Sirha será obligatorio para todos los centros.

El director médico de la Unidad de Reproducción del Centro Gutenberg, Claudio Álvarez, explica que la mejora era "un anhelo" de estas clínicas "desde hace muchos años". "Los centros trabajan de forma legal y seria, pero para dar la máxima seguridad faltaba este registro. Para las clínicas supone más trabajo administrativo, pero va en beneficio de los pacientes", señala. El proceso seguirá siendo el mismo. Donante y receptor continuarán manteniendo su anonimato. "Eso no cambia, pero todo mejora", insiste Álvarez.

El registro tiene dos ventajas. Por un lado, ahora una clínica de Galicia o Cataluña sabrá, si por ejemplo le llega un donante de Andalucía, si ya ha cumplido su tope. Es decir, que no podrá engañar a la clínica. Pero por otro, también dará más seguridad ante eventuales enfermedades genéticas. Porque si un donante es rechazado por estas cuestiones para evitar una patología, quedará asentado en el registro y no podrá -omitiendo datos- donar en otra clínica.

Hasta ahora, cada clínica tiene su listado de donantes y después de hacerle los estudios genéticos y otros análisis preceptivos, acude a ellos cuando un caso lo requiere. Pero como no existe un registro nacional, los centros de reproducción asistida deben confiar en que los donantes dicen la verdad y no se han pasado de los topes legales de donación; que son los seis nacidos vivos. Pero cuando el Sirha se generalice a todas las clínicas, esa duda quedará despejada.

El Registro Nacional de Donantes de Gametos es, además, de embriones. Porque como hay parejas a las que les sobran tras tener a sus hijos y otras que los necesitan para ser padres, también es una opción que ofrece la reproducción asistida. Como la donación es altruista, los receptores además de evitarse pasos del proceso médico, también se ahorran parte del coste del tratamiento.

El registro nace por imperativo de la Unión Europea. De hecho, España se exponía a una multa de la Administración comunitaria si no lo creaba. El verano pasado, inspectores de la Delegación de Salud convocaron a profesionales de los centros para informarles de estos cambios. El pilotaje de Sirha en el Centro Gutenberg y en otros del resto de España es el primer paso para garantizar la trazabilidad de las donaciones. El ensayo de este sistema comenzó en enero pasado. Aún no hay una fecha para que entre en vigor de forma obligatoria en el resto de las clínicas. Dependerá de cuando esté preparado para su generalización.

Y este aspecto no es baladí. Hasta hace unos años, estas técnicas sólo eran demandadas por razones médicas; cuando existía un problema para la reproducción natural debido a alguna enfermedad. Pero desde hace tiempo va en aumento la demanda por cuestiones sociales: lesbianas o mujeres solas que necesitan donación de esperma para poder ser madres o mujeres mayores que, por haber demorado la maternidad, requieren óvulos donados para cumplir ese deseo.

Finalmente, de la mano de la Unión Europea ha llegado una mejora que dará seguridad tanto a las clínicas como a los pacientes.

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