"Lo de La Manquita es una tontería, las cosas deben de terminarse"

  • Se conoce cada rincón de la Catedral como si fuese su propia casa ya que lleva como canónigo más de 30 años y 17 de ellos como deán · Le preocupa la falta de valores en los jóvenes y el poco espíritu de sacrificio

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Nació en Cortes de la Frontera y se crió en Gaucín. Ambos municipios lo han reconocido como hijo predilecto y adoptivo, algo que lo llena de orgullo. Hace más de medio siglo que se ordenó sacerdote y su labor siempre ha estado vinculada a la docencia. El remozado del templo ha sido su gran reto.

-¿Qué Catedral se encontró cuando llegó?

-Me encontré una Catedral pobre en todos los sentidos. Los tiempos eran distintos, no fue culpa de nadie. Desde el punto de vista litúrgico no se habían cuidado algunas cosas como la participación del pueblo, la intervención de una coral en las misas principales, cantores, lectores... El ambiente postconciliar exigía estas renovaciones. Desde el aspecto material, hablando como templo, me encontré con una serie de problemas y me planteé que tenía que cuidar la Catedral como mi propia casa.

-¿En qué ha basado principalmente su gestión de estos años?

-La Catedral estaba triste, la iluminación era muy deficiente y parecía sucia, abandonada. La solería estaba muy deteriorada. Las humedades y goteras eran una queja que se venía arrastrando desde el siglo XVIII. Intenté ir paliando esto poco a poco y como sabía que era una gran empresa, empecé a buscar apoyos. Se nos ocurrió crear una escuela taller para que colaborase en el mantenimiento. También me preocupaba mucho la instalación eléctrica y Sevillana me concedió la instalación eléctrica y la iluminación artística interior y exterior. Entre la restauración de la solería, la iluminación y la limpieza, la iglesia comenzó a ser algo distinto, parecía nueva.

-La cubierta ha sido uno de sus quebraderos de cabeza...

-Efectivamente. Teníamos dos problemas graves. La piedra exterior también estaba muy deteriorada. Las fachadas se han restaurado y limpiado. En cuanto a la cubierta, se hizo un proyecto de ponerle el tejado concebido en el siglo XVIII

-Pero ahí se encontró con diversos escollos.

-Sí. Alguien consideró que la cubierta era la quinta fachada, cosa que yo nunca he admitido, ya que no se ve. Cultura nos denegó el proyecto y lo que recaudamos con la campaña Salvemos la Catedral se gastó en impermeabilizarla, cosa que no dio resultado. Con el dinero se podía haber hecho el tejado.

-Finalmente la consejería de Cultura convocó un concurso, las obras comenzaron y van a buen ritmo, ¿cómo ve el resultado?

-En un mes y medio o dos meses estará terminada. Está quedando muy bonita, la verdad, y creo que se puede haber resuelto el tema, aunque tengo mis dudas. Hay muchas obras modernas que luego fallan, pero es una apreciación personal.

-¿También es partidario de que se termine la torre?

-No sólo la torre, sino todo lo que falta. La Catedral es inconclusa y yo como malagueño y canónigo no me gustaría que mi casa, que ahora es ésta, estuviera sin terminar. Aunque sea despacio debería de terminarse la torre, la parte frontar, el pináculo de arriba, la balaustrada que rodea el conjunto de la cubierta, y así podríamos decir muchas otras cosas, algunas obras menores que se podían acometer con facilidad.

-¿Pero eso no le quitaría la particularidad que la define?

-Lo de La Manquita me parece una tontería, dicho entre comillas. Las cosas deben de terminarse. El Pilar de Zaragoza tenía dos torres y ahora tiene cuatro y eso se hizo hace 30 años y la Almudena, que estuvo un siglo parada, se terminó hace 15 ó 20 años. Los malagueños no deberíamos quedarnos en el tema de la identidad. La identidad es terminarla como estaba proyectada.

-¿Se necesita mucho presupuesto para mantener la vida de la Catedral?

-Sí. Tenemos fijos a cuatro trabajadores, tres religiosas, hay que hacer constantes reformas, gastos de oficinas y sobre todo la iluminación. Calculo que se suelen gastar unos 16.000 euros al mes. Es un gasto importante.

-¿De dónde sale el dinero?

-Nos entra por dos capítulos. Por la aportación de los fieles y por la visita de turistas. Para este mantenimiento ordinario tenemos suficiente, lo que no podemos hacer son grandes obras.

-¿Cree que los malagueños ven más la Catedral como monumento que como templo?

-No. Creo que vienen más al templo. Los domingos tenemos seis misas y calculo que acuden unos 3.000 fieles cada semana. Eso es una señal de que esta Catedral tiene mucha vida. La gente de Málaga viene más al culto que a otra cosa, mucho más en las grandes celebraciones, Navidad, Pascua, Corpus, Inmaculada... Como visitantes, además de los foráneos, vienen los colegios, un colectivo muy importante. Están viniendo ya muchos centros de fuera.

-Usted ha trabajado ya con cuatro obispos. ¿Cómo ha sido la relación con ellos?

-Magnífica. La relación no ha sido sólo de superior a inferior, sino muy cercana, como de amigos. Ellos han confiado totalmente en mí, siempre he tenido su apoyo.

-Hábleme del nuevo obispo, de Jesús Catalá, ¿cómo lo ha acogido la comunidad eclesiástica?

-Creo que muy bien. Está haciendo una obra bonita ya que va por arciprestazgos para que todos los fieles le puedan ayudar. Se está acercando a la gente y a los sacerdotes. Está haciendo un esfuerzo por conocer a todos, veo una actitud de cercanía muy importante para la actividad pastoral.

-Comentábamos a su llegada la complejidad de la Diócesis de Málaga, ¿la feligresía es cada vez más escasa?

-Es verdad que en las iglesias del centro no se ve juventud, pero porque no la hay. En los barrios es distinto. Hay misas que las arropan la juventud con su alegría.

-¿Qué aporta el colectivo inmigrante a la Iglesia?

-Bueno, principalmente se ven muchos ucranianos y otros ciudadanos de países del este. También hay un conjunto de gente de África y latinoamericanos. Se está haciendo una pastoral muy bonita. Grupos de distintas nacionalidades se están reuniendo en distintas parroquias y algunos han puesto su imagen de devoción, la patrona de su país. Esto hace que ellos estén acogidos por la iglesia.

-¿Cómo ve a la juventud actual?

-La juventud hoy día tiene muchas dificultades. La sociedad, partiendo desde los padres hasta los centros educativos, no están cuidando a la juventud porque no le dan valores que sean fundamentos de su conducta y eso está creando problemas enormes en la juventud que en muchos casos va a la deriva. No tenemos más que ver los medios de comunicación. Aunque también, por supuesto, hay mucha gente buena en la juventud.

-Pero la responsabilidad no sólo es de la escuela...

-No, yo comienzo por los padres. En muchos casos abandonan su deber de proteger a los niños y jóvenes desde el punto de vista no sólo material, de darles de comer y tenerlos bien vestidos, sino también de los valores espirituales.

-¿Qué opinión le merece la asignatura de Educación para la Ciudadanía?

-La he estudiado mucho como pedagogo, he comprado y estudiado detenidamente todos los libros de texto y creo que hay temas que no deben estar en esta asignatura.

-¿Cuáles?

-En los que se habla de la familia y de la sexualidad. Para mí, la Educación para la Ciudadanía, debe partir de los principios que conforman a la sociedad en general, como son conocer los derechos del hombre y el niño, la Constitución, los estatutos, los temas que dicen cómo debemos de comportarnos en esa sociedad. Después meternos en valores que son de tipo filosófico y religioso creo que es un error porque se pueden manipular.

-Pero existe el matrimonio civil entre homosexuales, familias monoparentales... es algo que los niños se van a encontrar en la sociedad. ¿No sería bueno que lo asumieran con naturalidad?

-Perfecto, pero esto entra dentro de los valores humanos que comienza por el respeto a los demás. Eso no tiene que ser una filosofía que se imparta ahí, sino partir del principio del respeto a los demás. Cada uno tiene derecho a vivir con libertad. Pero eso no es lo que se plantea en Educación para la Ciudadanía, sino que son otros planteamientos más filosóficos y políticos. Y eso es lo que creo que debe suprimirse.

-¿Cree que se puede adoctrinar con esta asignatura?

-Hay temas que son puramente filosóficos y por tanto opinables. Depende de la editorial que haga el libro o del profesor que lo coja. Entonces, se pueden manipular las conciencias de los niños a través de estos temas. Educar ciudadanamente a los jóvenes es fundamental pero se debe partir de lo que está establecido en la sociedad, empezando por el respeto. El niño tiene que saber que forma parte de una comunidad civil y tiene que respetar unas normas.

-Hay temas que siguen levantando ampollas en el seno de la Iglesia como los anticonceptivos, las bodas gays y el aborto, ¿cree que el discurso de la Iglesia está alejado de la sociedad?

-La Iglesia tiene una doctrina que parte del Evangelio. Si aceptamos este camino lógicamente tenemos que comportarnos como está establecido en el Evangelio y la Iglesia lo predica para sus creyentes. Por tanto, no se puede callar, a sus cristianos los tiene que orientar y cuando se plantea una ley del aborto, lógicamente la Iglesia tiene que decir que eso va contra la ley religiosa y la vida en general.

-Pero en países en los que hay tanto sida, ¿como se entiende la postura de la Iglesia contra el preservativo?

-Eso se ha discutido mucho. ¿Por qué han aparecido todas estas enfermedades de transmisión sexual? Pues por el abuso de la sexualidad. Esto está comprobado. Toda la prostitución, todo esto, qué trae, salud y bienestar o enfermedad. Entonces la Iglesia llama la atención sobre esto y plantea una regulación de la natalidad a través de los periodos de gestación de la mujer. Aunque finalmente, la Iglesia es madre y comprende.

-Mucha gente se sigue casando por la Iglesia pero ¿considera que el para siempre está obsoleto?

--Bueno ese es un problema grande. Hoy día la gente no está dispuesta a sacrificar casi nada y la convivencia exige sacrificio, porque no siempre estamos de acuerdo y como no aguantemos los momentos difíciles se rompe cualquier sociedad. Y eso es lo que pasa con los jóvenes, que no saben aguantar, no tienen espíritu de sacrificio y esto repercute en el matrimonio.

-Estamos a punto de empezar la cuaresma y se inician los actos previos a la Semana Santa ¿cómo se llevan con las cofradías?

-Yo creo que la Iglesia las acoge, aunque quiere regular estas actividades de tipo religioso popular para que no se salgan de madre. Lo que pasa es que hay cosas que la Iglesia como tal no comprenda, como los actos suntuosos de muchas cofradías, todo es muy discutible. Aunque cada día más las cofradías colaboran en las obras de caridad. Hay cosas que purificar aunque otras muy positivas que son de agradecer. Además opino que si no hubiera procesiones en Semana Santa quién recordaría al pueblo los grandes misterios de la fe. Las cofradías en la calle son un testimonio de fe ante el pueblo.

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