Marbella se distancia

  • El municipio vive con cierta indiferencia el inicio del juicio y el Ayuntamiento espera que los bienes reviertan en los ciudadanos

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En Marbella el inicio del juicio por el caso Malaya no trastocó, ni mucho menos, el día a día. Como mucho, alguna televisión haciendo directos desde lugares más concurridos una mañana de lunes, como el mercadillo de la ciudad (que se instala en Arroyo Primero). Así, la normalidad fue la tónica dominante en el Ayuntamiento de la localidad, donde ciudadanos y trabajadores despachaban como cada día. De hecho, en la Sala de la Audiencia Provincial en la que se celebra el juicio sólo estaba presente Félix Romero, portavoz del equipo de gobierno, y concejal de Servicios Jurídicos del Consistorio.

Sí que fue motivo de tertulia en cafeterías, centros de salud, en el lugar de trabajo… Y es que, como recuerda Laura López, "después de cuatro años, ya era hora de que llegara el juicio". El desencanto latente en el municipio se hacía patente en cada rincón, donde los vecinos reclamaban que lo importante es que se devuelva lo esquilmado "durante tantos años" al municipio de Marbella. El discurso popular va calando poco a poco en una ciudadanía harta de ver cómo los que fueran sus máximos representantes hace apenas un lustro, sigan haciendo caja a base de apariciones en televisiones y en programas de poco calado informativo pero mucho tirón entre los espectadores. En los medios de comunicación la cobertura sí que fue intensa, haciendo especial hincapié a la solicitud de nulidad por parte de la defensa de Juan Antonio Roca (en radios y televisiones locales), así como a los preparativos del juicio (en prensa escrita).

Por su parte, el portavoz del equipo de gobierno del Ayuntamiento, Félix Romero, indicó que espera conseguir que todos los bienes que salieron de las arcas municipales "vuelvan al Consistorio, vuelvan a ser disfrutados por los ciudadanos que fueron robados y sirvan para permitir restituir todos los servicios que desgraciadamente, en algunos casos, no pudimos dar como debíamos porque ese dinero faltaba".

Así, Romero aseveró en este sentido "la importancia" del ejercicio de la justicia ya que es "el medio" para conseguir el retorno de los bienes. Romero, que atendido a los medios de comunicación en las puertas de la Ciudad de la Justicia de Málaga, señaló que espera que este juicio "sirva como un precedente, como un procedimiento que pueda marcar la línea para futuros procedimientos también de corrupción, en los cuales el principal fin sea restituir a los ciudadanos que son los últimos paganos de cualquier situación de corrupción".

Por otro lado, el portavoz del Consistorio insistió en que "pedirá esa restitución, lo hará en este Tribunal y lo hará también en el Parlamento si fuese necesario". "Nuestro planteamiento es que no pueda ser, en definitiva, este procedimiento un medio para que la Administración central obtenga un dinero importante en multas y el Ayuntamiento de Marbella continúe en esa situación de expolio y, en definitiva, de hurto que ha habido de los bienes que eran de los ciudadanos de Marbella", ha apostillado.

Por otro lado, Romero aseguró que el devolver los bienes al Ayuntamiento "es una batalla que hay que dar, con independencia que se pueda ganar o no", y añadió que "tenemos confianza en que el sentido común imperará".

"Evidentemente en un estado de derecho son los perjudicados las personas que han sufrido el expolio y son los que tienen que ser los primeros satisfechos en un procedimiento como éste, que además tiene que ver con la corrupción, con el dinero que se ha hurtado a los ciudadanos", ha insistido Romero. Asimismo, indicó que la deuda de Marbella está ahora mismo en los 500 millones de euros, "con una deuda muy importante en seguridad social y Hacienda que además va creciendo cada día como consecuencia de los intereses que se aplican, aunque se esté pagando del corriente y una deuda de la parte anterior".

No obstante, señaló que la deuda total "es incalculable", ya que, según apuntó "tenemos una cuantificación de lo que se debe, de la deuda constante y sonante, lo que no tenemos, evidentemente, es conocimiento de lo que se movió debajo de la mesa". En este sentido, ha aseverado que el juicio del caso Malaya "probablemente nos puede ayudar a ir sabiendo cuanto más hubo debajo de la mesa".

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