Médicos alertan del abuso entre las jóvenes de la píldora poscoital

  • Algunos facultativos proponen crear un registro para evitar la excesiva reincidencia, pero a otros no les convence esta solución por la dificultad para la protección de datos

La píldora poscoital es un chute hormonal pensado para evitar un embarazo no deseado y para usarla en casos excepcionales. Sin embargo, cada vez son más los médicos que alertan sobre el abuso de este fármaco creado como método de emergencia, no anticonceptivo.

Según advierten los facultativos, hay una proporción de mujeres que consumen de forma habitual el medicamento, haciendo caso omiso a los consejos médicos de que no debe utilizarse como anticonceptivo. Los especialistas cuentan incluso que para burlar cualquier control que pueda sacar a la luz el consumo reiterado de la píldora poscoital, las jóvenes cambian el punto de urgencia donde la solicitan. Así, el facultativo que se la entrega -porque el Servicio Andaluz de Salud (SAS) la dispensa directamente- no sabe si es la primera o la cuarta que se toma en un año. "El 90% de las chicas que la piden no lo hacen en su centro de salud o en planificación familiar, sino en puntos de urgencia y nunca en el mismo", aseguró un profesional.

Por eso hay algunos médicos que ya abogan por la creación de un registro específico que permita controlar un uso racional y adecuado de este método de urgencia. Un facultativo que es objetor a la poscoital opinaba que el SAS debería limitar el número de píldoras que pueden dispensarse en un determinado período de tiempo para evitar ese abuso porque "se consume con mucha alegría y no hay ningún medicamento inofensivo".

Otro profesional que no es objetor admitía que un abuso del fármaco entraña riesgos debido al fuerte choque hormonal que supone. "Someterse a un chute de hormonas con excesiva frecuencia por mantener relaciones sin protección no es lo suyo", reconocía. De hecho, el perfil de las usuarias es el de una joven sin pareja estable que invariablemente sostiene que se le ha roto el preservativo.

Según las propias estadísticas del SAS, un tercio de las mujeres que toman la píldora poscoital son reincidentes. Sin embargo, este facultativo no comparte la idea de crear un registro para controlar cuántas de estas pastillas se ha tomado cada paciente y en cuánto tiempo. "Es difícil de implementar un registro específico por las complicaciones con la protección de datos. Yo no lo veo. Esto se va a solucionar cuando la historia digital esté acabada y todos los puntos sanitarios tengan acceso a ella", vaticinó.

Desde la Administración sanitaria los técnicos no se cansan de repetir que el medicamento es un método de urgencia, no un anticonceptivo. Pero a tenor de lo que recogen las estadísticas del propio Servicio Andaluz de Salud y de lo que atestiguan los facultativos, una parte de las usuarias desoye esta advertencia.

Casi todos los facultativos consultados -a excepción de los objetores- consideraron que el fármaco ha supuesto un avance para evitar embarazos no deseados, pero criticaron que no siempre las mujeres le den el uso adecuado.

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