Mejora en el tratamiento con 'semillas radiactivas' para el cáncer de próstata

  • Una incorporación tecnológica permite al Carlos Haya ajustar la dosis en tiempo real para mayor eficacia y seguridad

Cuando aparece un cáncer de próstata, se puede tratar extirpando la glándula, radiando el tumor desde fuera o atacándolo desde dentro con semillas radioactivas. Esta última técnica es un tipo de radioterapia local (braquiterapia) que el Hospital Carlos Haya viene utilizando desde 2002. Hasta ahora, una vez que los especialistas colocaban las semillas en quirófano tenían que esperar un mes para conocer cómo estaban funcionando. Desde abril, ese control se hace al mismo tiempo de que se implantan. "Ahora se mide en el mismo momento, lo que permite comprobar que están en el lugar exacto y que la dosis es la adecuada", explicó el jefe del Servicio de Oncología Radioterápica, Ismael Herruzo. Esta verificación en tiempo real hace posible un tratamiento más eficaz y seguro.

La braquiterapia permite radiar localmente un tumor, lo que reduce los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos, que en el cáncer prostático pueden suponer impotencia o incontinencia urinaria. A diferencia de la cirugía, el implante de semillas radiactivas permite el tratamiento ambulatorio de modo que el paciente no tiene que ser ingresado en el hospital. El Carlos Haya fue hace ocho años el primer centro del Servicio Andaluz de Salud (SAS) que ofreció esta terapia. Desde entonces, ha tratado con esta técnica a 394 pacientes a los que se les detectó un cáncer de próstata. Las semillas radiactivas -que son de Yodo 125 y miden medio centímetro- se colocan dentro de la próstata mediante agujas muy finas. La intervención dura casi tres horas y consiste en el implante de 50 a 80 semillas, según los casos.

El tratamiento es intratumoral -porque actúa desde dentro- y local -porque solo se radia la zona afectada-. Su efecto dura cerca de un año, aunque las dosis más alta las desprende al comienzo. A medida que va pasando el tiempo, las radiaciones terapéuticas van perdiendo fuerza. La mejora ha sido posible gracias al trabajo en equipo de tres especialidades: Urología, Oncología Radioterápica y Radiofísica Hospitalaria.

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