Un Metro con memoria

  • Responsables del suburbano y Cultura apuestan por integrar parte de los restos arqueológicos hallados en la obra en las estaciones Guadalmedina y La Marina

Málaga excava en su memoria. La misma franja de terreno sobre la que nueve siglos atrás se extendía la muralla nazarí, separando la zona de extramuros de la ciudad, es hoy escenario de la mayor obra en la historia reciente de la capital de la Costa del Sol, el Metro. Mientras las máquinas pantalladoras abren zanjas y profundizan en el subterráneo en Callejones del Perchel, otros técnicos emplean herramientas más sutiles para cribar en el subsuelo los restos de las antiguas civilizaciones que, con el discurrir de las décadas, acabaron enterradas bajo la modernidad. Pasado y presente se dan la mano en esta infraestructura ferroviaria, que permite a cada paso que se acerca al casco urbano desentrañar y dar a conocer parte de lo que Málaga fue.

Ahora, los responsables del proyecto del suburbano, en coordinación con los de la Consejería de Cultura, estudian la fórmula para que parte de los hallazgos descubiertos sean puestos en valor en el mismo escenario donde el protagonista es el Metro: las estaciones. La determinación de ambos organismos, según confirmaron a este periódico el director del ferrocarril urbano, Enrique Salvo, y el delegado provincial de Cultura, Manuel García, pasa justamente por "integrar" parte de lo hallado en las paradas de La Marina y Guadalmedina.

En el primero de los casos, el proyecto de la mencionada estación ya contempla el modo de dar encaje a las partes de la muralla musulmana existente y expuesta en el aparcamiento privado situado en la plaza. Un ejemplo que se quiere repetir en la parada que se localizará en la glorieta Albert Camus, junto a Callejones del Perchel y la Avenida de Andalucía.

"Siempre hemos trabajado en la redacción de los proyectos de la mano de Cultura", apunta Salvo, quien añade que el interés de ambas partes es el de "dar el mejor tratamiento posible" a los restos que se encuentren en la traza de la obra. "La duda es ver cómo está anclada la muralla al suelo; dependiendo de ello, se fijará el tratamiento a realizar". No obstante, como apostilla, la voluntad pasa por "integrarla, que forme parte del patrimonio y pueda ser un atractivo dentro de las estaciones".

La muralla localizada en el Perchel data del siglo XII, una estructura que cerraba el arrabal de la antigua ciudad musulmana, y su aparición no pilla por sorpresa a los responsables de la obra. Los mismos ya apuntaban antes de que se acometiese esta parte del trazado la redacción de un proyecto arqueológico en el que se localizaban varios puntos calientes: el ya mencionado de Callejones del Perchel; la Explanada de la Estación, donde los arqueólogos localizaron recientemente un complejo alfarero extramuros de la ciudad del siglo XII; y frente a El Corte Inglés, donde se admite la existencia de una necrópolis.

El siguiente escenario que el Metro quiere poner en valor es el de la Plaza de la Marina, donde se conserva parte de la muralla nazarí ubicada en el subsuelo, que ya dio más de un quebradero de cabeza en la construcción del parking. La pretensión es la de que el proyecto del suburbano dé cabida a los mismos y los potencie para su contemplación por parte de los miles de pasajeros que tomarán el nuevo medio de transporte en esta estación. "Pretendemos que el Metro sea más que una infraestructura de transporte, que en este caso sea una interpretación de la historia de Málaga", apostilla Salvo.

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