El Metro queda liberado

  • De la Torre cede y avala el trazado en superficie al Civil, pero logra que la Junta le condone los 32 millones que le exigía por su parte de la infraestructura.

Ya sea por saberse observado por todos los agentes sociales, empresariales y políticos de la ciudad; ya sea por evitar convertirse en responsable directo de llevar la infraestructura y los 600 millones de euros ya invertidos al abismo, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, decidió ayer dar un paso atrás y ceder. Su determinación, que dijo adopta ante la "imposición política y dogmática" de la Consejería de Fomento, permite liberar de ataduras al ferrocarril urbano y recuperar el escenario nacido del acuerdo al que los dos socios públicos llegaron a finales de septiembre, garantizando la viabilidad económica y técnica de la intervención.

La luz tras semanas de desasosiego y dudas se visualizó poco antes de las 22:45 de la noche de ayer, cuando los aplausos dieron la buena nueva del acuerdo alcanzado para garantizar la viabilidad del Metro. Tras casi cinco horas y media de encuentro, del que formó parte activa también la concesionaria, el Ayuntamiento y la Consejería de Fomento rubricaron un protocolo de intenciones que deberá dar lugar a una addenda al convenio original del proyecto, que data de 2003, y que deberá ser rubricado antes de la puesta en servicio de los ramales de Carretera de Cádiz y Teatinos, para lo que no hay una fecha cerrada.

Conforme a los parámetros marcados en el documento, las dos partes se comprometen a facilitar la llegada de los trenes a ras de calle desde la futura estación Guadalmedina, en las proximidades de El Corte Inglés hasta la zona norte de la urbe, a lo que se oponía el Consistorio. El itinerario de este anexo al Metro se hará por la calle Santa Elena, Eugenio Gross y Blas de Lezo, al tratarse de la opción con mayor sección. A ello se añade la prolongación del trazado de forma soterrada hasta la mitad de la Alameda Principal.

En lo tocante a la aceptación del Metro en superficie hasta el Civil, el compromiso allana el camino para que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) facilite los últimos 46 millones de euros que le corresponden de la financiación. Y, como consecuencia directa, ese aporte hará que la concesionaria encargada de la futura explotación formalice la contratación del personal necesario para que los ramales de Carretera de Cádiz y Teatinos, con el intercambiador de El Perchel, entren en funcionamiento a principios de 2014.

A cambio de su cesión, De la Torre sí ha logrado de la Junta el compromiso de liberarle de pagar la parte de la infraestructura a la que estaba obligado por convenio. Una factura que se eleva actualmente a 32 millones de euros y que será compensada con obras de movilidad sostenible ya realizadas por el Ayuntamiento. La fórmula puesta sobre la mesa hace meses pero que no fue desbloeada hasta la jornada de ayer.

Pero en este punto surgen matices. Mientras el regidor dio a entender en sus explicaciones que la anulación de las aportaciones municipales se refieren no sólo a los trabajos ya realizados sino a los pendientes en el futuro, la Administración regional considera que el acuerdo inicial sólo afecta a las certificaciones ya expedidas. De hecho, el documento firmado por las dos partes es clara en este sentido, dado que precisa: "En relación a las liquidaciones practicadas en base a la inversión realizada".

Es decir, engloba únicamente a los mencionados 32 millones, quedando abierto el análisis para las aportaciones correspondientes a los tramos de Callejones del Perchel, ya en obras, y los pendientes de impulsar. En cualquier caso, el equipo de gobierno del PP, siguiendo el espíritu del presente pacto, deberá retirar el contencioso judicial abierto sobre este punto.

Como anunció en las páginas de Málaga Hoy el domingo, el regidor cumplió su compromiso de "no embarrar" el Metro. Lo hace sin embargo a regañadientes, tras incumplir el pacto que escenificó junto a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, el pasado 27 de sepiembre y convencido de las bondades de la alternativa que puso sobre la mesa la pasada semana, que consistía en cambiar el tranvía al Civil por una plataforma para autobuses.

Después de conocer en primera persona el reparo de los colectivos de Bailén-Miraflores a la propuesta tranviaria, De la Torre aseguró ayer que asumirá el reto de defender ante los vecinos el proyecto de la Junta. Y no lo hará solo, puesto que otro de los puntos del protocolo alude a que las dos administraciones introducirán "fórmulas de difusión y conocimiento del proyecto que se elebora entre el vencidario".

"Es un acuerdo que viene a posibilitar que el Metro tenga futuro y que tenga un diseño definitivo; da una certeza a todo el mundo de que tenemos un proyecto común", valoró el delegado provincial de Fomento, Manuel García, que encabezó la delegado de la Junta. Una interpretación en positivo que fue compartida por el alcalde. Las manos entrelazadas de ambos dirigentes, a las que se sumaron las de otros integrantes de ambas comitivas, ponía de manifiesto cerca de las 23:00 del día 11 del mes once (noviembre) un, en apariencia, nuevo marco de encuentro con el Metro como eje vertebrador.

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