El Metro traslada el muro de San Lorenzo para avanzar en la Alameda

  • Lo corta en cuatro piezas, cada una de 30 toneladas, y las devolverá cuando ejecute el túnel

Trabajadores retiran una pieza de grandes dimensiones. Trabajadores retiran una pieza de grandes dimensiones.

Trabajadores retiran una pieza de grandes dimensiones. / m. h.

Una obra de la envergadura del Metro de Málaga requiere tantas veces del puño de hierro como del guante de seda; de la contundencia de la pantalladora que muerde sin descanso el terreno como de la brocha diminuta que acicala un trozo de piedra con cientos de años de pasado... La magia de esta infraestructura, que se adentra en el corazón mismo de la urbe, salió ayer a relucir cuando una grúa de cientos de toneladas de peso izaba como piezas de un mecano a desarmar, los pedazos del muro este del fuerte de San Lorenzo. Parte de una fortaleza que data del siglo XVI-XVII, asentada en la traza misma del futuro túnel por el que, de mantenerse las previsiones oficiales, a lo largo del año 2020 circularán los trenes en la búsqueda de la estación Atarazanas.

El encuentro del ferrocarril urbano con los restos arqueológicos viene incidiendo desde su aparición en el calendario programado, desplazándolo más allá de lo deseable, y en los costes del proyecto. Pero al tiempo abre una oportunidad de descubrimiento y conocimiento imposible de afrontar de otro modo. El foco de atención del proyecto se concentra estos días en la extracción y traslado temporal del muro, que volverá a su ubicación en el lateral norte de la Alameda una vez sea colocada la losa de cubierta y finalicen las obras del paso soterrado. La delicadeza de cada movimiento contrasta con el volumen de las piezas a desplazar, cada una de las cuales alcanza las 30 toneladas. Según informaron desde la Junta de Andalucía, las piezas serán trasladadas a un espacio habilitado en una nave, especialmente vigilada, y cubierto por lonas para su conservación. A esto se sumará la habilitación de recipientes con agua para mantener las condiciones de humedad y evitar cualquier tipo de patologías.

Desde la Administración regional pusieron de relieve "la gran envergadura" de las actuaciones previas al traslado. La técnica empleada para la construcción del túnel ha sido mediante pantallas de pilotes, "mucho menos agresiva que la utilizada en el resto del recorrido del túnel", donde se han ejecutado pantallas o muros de hormigón. "Es menos agresiva porque el proceso de perforación se hace de manera controlada y no por gravedad y golpeo, como ocurre con las pantallas de hormigón armado; ese sistema hubiera podido suponer daños irreversibles para la antigua muralla", precisaron desde la Consejería de Fomento.

La intervención arqueológica realizada en esta parte del trazado ha permitido, además, documentar el muro este del fuerte de San Lorenzo y retirar una canalización posterior que lo cortaba en oblicuo, así como otros elementos adheridos, que fueron desmontados para poder examinar y dejar a la vista los materiales reales de la muralla del siglo XVI. Para facilitar la retirar de la muralla, fue cortada en cuatro segmentos mediante hilo de diamante, logrando de ese modo cortes limpios. La precisión de la acción es tal que la pérdida de material original es inferior al centímetro.

El delegado de Fomento y Vivienda en Málaga, Francisco Fernández España, puso en valor "el respeto que las obras del Metro han demostrado con el pasado de la ciudad", como pone de manifiesto esta actuación de conservación arqueológica, que "supone un ejemplo en el sector de la ingeniería civil". Los pasos que se vienen dando en el tramo Guadalmedina-Atarazanas siguen el guión marcado desde un inicio por la Consejería de Cultura.

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