Móviles demasiado tentadores

  • El robo de 'smartphones' se coloca como segunda causa de denuncia con casi un 25% del total de incidentes, según un estudio realizado por la empresa CPP

Son uno de los objetos más tentadores para los amigos de lo ajeno. Los smartphones se convierten en suculentos premios con gran valor en el mercado: pantallas, carcasas o baterías de terminales robados se venden de forma inmediata tras la sustracción antes de su bloqueo por parte de la compañía o la localización del mismo.

Según los últimos datos del informe sobre robo y pérdida de móvil en 2012 elaborado por la empresa CPP -centrada en la protección y los servicios de asistencia que comercializa seguros para móviles-, el robo de estos dispositivos se coloca como la segunda causa de denuncia de incidentes con un 24,44%, tras las averías o las caídas y golpes -con un 57,27%-. Además, las sustracciones son más frecuentes entre las mujeres -28,30%- que entre los hombres -22,94%-. Por comunidades, Andalucía se encuentra por debajo de la media nacional -24%- en casos de robo de móviles con un 19,89% del total.

El smartphone ha llegado a convertirse en una extensión de nuestro cuerpo y pasar el día sin él puede convertirse en una odisea. Para evitar esa extraña sensación, la compañía Kaspersky Lab -especialista en antivirus y software de seguridad- elaboró una serie de pautas preventivas para proteger el terminal como bloquearlo a través de un patrón o bien instalar aplicaciones de localización y seguridad.

Aun así, la picaresca en los robos es mayor y, en tal caso, la Policía Nacional aconseja, en primer lugar, alertar a la compañía de teléfono de la sustracción para que cancele la línea -posteriormente se podrá hacer un duplicado de la tarjeta- y bloquee el terminal sustraído mediante el número IMEI, serial que puede encontrarse en la caja o documentación del móvil. Este número será clave también al acudir a la Policía para denunciar la sustracción, otro paso primordial en caso de robo.

Asimismo, la compañía Kaspersky Lab aconseja llamar desde otro terminal al móvil desaparecido, cambiar las contraseñas de los servicios asociados e intentar localizarlo a través de aplicaciones de geolocalización. "Si el móvil se encuentra encendido o conectado a internet, existen aplicaciones que pueden indicar la posición del móvil con un margen de error de pocos metros", explica.

En los casos de pérdida de estos dispositivos y dada la cantidad de datos personales que se confían en los mismos, la mayor preocupación de sus propietarios, según varios estudios de la empresa CPP, es perder su agenda de contactos y "la cantidad económica que supondrá reemplazar el terminal". Asimismo, afecta los posibles actos fraudulentos que se puedan efectuar desde el dispositivo.

Por otro lado, estos mismos estudios señalan que los usuarios de dispositivos de gama superior experimentan primero "una situación de pánico" por la información personal que almacenan en el móvil robado junto a "una molestia por no poder utilizar su dispositivo ya que son usuarios muy activos". de igual forma, también les preocupa el importe que supone un nuevo móvil y los posibles fraudes del uso de terceros.

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