Muere de frío un indigente de 50 años que dormía en la calle

  • La Policía sostiene que el hombre era polaco y que llevaba en la capital unos seis meses, durante los que había frecuentado el entorno de la Plaza de la Solidaridad

Había llegado a la capital malagueña buscando una nueva oportunidad, pero apenas llevaba seis meses en el intento cuando su cuerpo se rindió ante una fuerte bajada de temperaturas.

Un indigente de nacionalidad polaca y que dormía cada noche a la intemperie en el entorno de El Perchel, apareció muerto ayer por la mañana en los jardines de la Plaza de la Solidaridad. "Ha muerto de frío o de hambre", estimaron los agentes que atendieron el suceso, antes de que el juez ordenara el levantamiento del cadáver.

Su identidad no ha trascendido, aunque la policía cree que era de origen polaco y rondaba los 50 años, según trataban de explicar los dos hombres, también transeúntes, que lo acompañaban cada noche.

Aunque la red de centros de acogida de la capital está saturada de forma permanente, especialmente en las largas noches de invierno, las personas sin techo están atendidas casi a diario por las unidades de calle de Cáritas, el Ayuntamiento o la Cruz Roja.

Estos equipos suelen conocer bien al centenar de personas que, se calcula, viven de forma permanente en la calle en la capital malagueña. Cada noche les entregan mantas, un poco de conversación y algo de bebida o comida caliente.

Pero ayer nadie supo dar razón de este hombre, que podría engrosar las listas de indigentes completamente anónimos y que no cuentan con ningún recurso. "No lo conocemos", confirmaron en el albergue municipal o en el hogar para transeúntes de Pozos Dulces.

Todos los días cuando se apagan las luces de tiendas u oficinas, cientos de personas se refugian sin alternativa en los soportales de la estación de autobús, o del edificio de Tomás Moro, en la playa de Huelin bajo las barcas o en las inmediaciones del albergue que cada mañana sí abre sus puertas para el desayuno.

Según ha explicado el director del albergue municipal, Santiago Mesa, el panorama de personas sin hogar de la capital lo dibuja un 50 por ciento de inmigrantes y otro 50 por ciento de enfermos mentales, alcohólicos o drogadictos. La caída final que supone la calle afecta también más a los hombres: hay cuatro por cada mujer.

Actualmente, la capital malagueña no tiene plazas suficientes para absorber a las personas que viven en la calle, con menos de 200 plazas para las más de 300 personas sin hogar. Actualmente, el albergue municipal oferta un centenar y, el resto, las mantiene el Ayuntamiento a través de convenios con Málaga Acoge y los centros religiosos de San Juan de Dios, Adoratrices y Cáritas. En invierno, todas las camas están llenas, precisamente cuando la calle se vuelve más peligrosa por la bajada de temperaturas.

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