Músicos en aulas de infantil

  • El conservatorio Martín Tenllado lleva nueve años como profesional pero aún comparte sus clases con el CEIP Paulo Freire · Protesta de los profesores ante Educación

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Los profesores del Conservatorio Profesional de Música Gonzalo Martín Tenllado no aguantan más. Desde 2004 llevan esperando la construcción de un nuevo edificio para no tener que compartir sus clases con los alumnos del colegio de Infantil y Primaria Paulo Freire. En apenas una hora y media todo debe estar preparado para albergar a los futuros músicos que se forman durante diez años en este centro. "Cansados" de esta situación, cincuenta de los 63 profesores del centro se concentraron ayer ante la Delegación de Educación del Gobierno andaluz para exigir la construcción de un nuevo inmueble.

De hecho, la Junta de Andalucía comunicó en 2009 que destinaría una partida de 5 millones de euros para la construcción de una sede de nueva planta en Mainake. Dos años después de ese compromiso (ver Málaga Hoy del 4 de octubre de 2009), la situación sigue siendo la misma. El portavoz del claustro de profesores, Santiago García, aseguró que el proyecto está "totalmente concluido" y que incluso el Ayuntamiento cedió el año pasado una parcela para levantar el edificio. "Todo está en trámite y en regla. Lo que ocurre es que la Junta no termina de destinar esa partida".

A su juicio, la situación es todavía "más grave" si se tiene en cuenta que tanto en Cádiz como en Córdoba el Gobierno andaluz está reformando los conservatorias "a pesar de que estos ciudades cuentan con instalaciones propias". Por ello, los profesores le entregaron ayer un escrito al delegado de Educación, Antonio Escámez, en el que le solicitan que revise el caso. Por su parte, fuentes de Educación se limitaron a asegurar que "están supervisando" el proyecto.

Mientras tanto, en las aulas de Infantil los pianos deben tener las esquinas y las patas acolchadas para que ningún niño sufra un percance y en la de Armonía, el profesor debe desmontar todos los días el cañón de vídeo, el ordenador y la pantalla en la que proyecta sus ejercicios. "No existe ningún tipo de insonorización y el ruido en las aulas es insoportable tanto para los alumnos como para los profesores. Así no podemos seguir", se lamenta García.

El proyecto, al que tuvieron acceso los profesores, contemplaba en su momento la construcción de un edificio con aulas insonorizadas, cabinas de estudio, aulas de orquesta y de coro, un salón de concierto para 350 plazas. Actualmente casi 700 alumnos imparten clases de violín, viola, violonchelo, contrabajo, clarinete, oboe, fagot, trompa y flauta de pico. "Antes solo teníamos cuatro cursos por los diez actuales. De cinco instrumentos hemos pasado a 12. Es necesario que se construya de una vez por todas un nuevo edificio", asegura el portavoz.

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