Niños acuden a la estética en las orejas para evitar las burlas en el colegio

Orejón suele ser el calificativo más suave que los niños emplean para mofarse de sus compañeros con orejas de soplillo. Dicen los cirujanos plásticos que son precisamente las burlas en los colegios lo que lleva a muchos críos al quirófano para corregirse los pabellones auriculares.

La Consejería de Salud acaba de anunciar un decreto para regular las intervenciones de cirugía estética en menores. Según los especialistas, las operaciones en niños y adolescentes representan un volumen "insignificante", ya que no llegan ni al 1 por ciento del total. Y prácticamente todas son de corrección de orejas. Entre los profesionales, existe el criterio de no realizar intervenciones de mamas hasta la mayoría de edad, entre otras cosas porque puede producirse un aumento tardío del pecho.

El decreto establecerá que los menores que se vayan a someter a una intervención de cirugía estética pasen con antelación un examen psicológico. En la actualidad, los casos que llegan al cirujano ya suelen ir justificados por el informe de un psicólogo; aunque a partir de la norma éste será obligatorio. "Los papás no llevan al quirófano a los niños porque sí, son sensatos", afirma el presidente de la Sociedad Andaluza de Cirugía Estética Reparadora y Estética (Sacpre), Jesús Torres.

El cirujano explica que las orejas prácticamente adquieren el tamaño adulto en torno a los 8 años, que es la edad en la que los chavales empiezan a sufrir la discriminación y las burlas de sus compañeros. Generalmente no se opta por la intervención de inmediato. Por eso, las operaciones suelen demandarse entre los 10 y los 14 años. La mayoría son varones, ya que las niñas disimulan el defecto llevando el pelo suelto.

La intervención dura en torno a una hora, cuesta unos 2.000 euros y consiste en acercar el pabellón auditivo a la cabeza para que no sea tan prominente. Los resultados quirúrgicos son muy buenos. Torres aclara que cuando el defecto es leve, los cirujanos tratan de disuadir a la familia. Pero añade que generalmente, los pacientes tienen complejos fundados para operarse. Los especialistas aseguran que después de la intervención se produce un cambio psicológico radical en el crío. La mayoría de las operaciones en menores se realizan en clínicas privadas, pero también hay casos que son resueltos por la sanidad pública.

El presidente de la Sacpre aclaró que la iniciativa de regular las intervenciones estéticas en pacientes que aún no han alcanzado la mayoría de edad ha sido de la Junta, no una demanda de la sociedad que dirige: "Ha sido una iniciativa política de la Consejería de Salud. No es mala, pero a lo mejor había otras más interesantes". Según Torres no había una alarma social que justificara el decreto, aunque consideró que "no está mal" que la administración autonómica proteja a los menores en este apartado.

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