Nuevo San Andrés, 'zona cero'

  • Puerto Oncala fue la calle más afectada por el tornado, que sólo dejó un árbol en pie y desperfectos en casi todos los cierres de las viviendas · Incredulidad y miedo entre los vecinos

El tornado recorrió varios kilómetros, pero por donde pasó con más virulencia fue por Nuevo San Andrés. Los meteorólogos no descartan que pudiera formase allí. Éste es un pequeño barrio del distrito de Carretera de Cádiz, formado por altos edificios (la mayoría ronda las diez plantas) y de calles estrechas. Los vehículos estacionados en doble fila son una estampa clásica en esta zona de la ciudad, a la que se llega por la Avenida de Europa. A falta de parques, tiene -al menos tenía hasta el paso del tornado- especies vegetales en sus medianas. Ayer, Nuevo San Andrés se despertó literalmente arrasado. Parecía que se hubiera desatado una guerra, aunque sólo fue cosa del viento.

La zona cero se registró en calle Puerto Oncala, una vía perpendicular de la Avenida de Europa. En los alrededores se percibía que algo dantesco había pasado, pero allí la estampa era desoladora. La vía consta de dos carriles separadas por una mediana central. Grandes árboles formaban una especie de alameda que daba sombra a prácticamente toda la calle. Ahora sólo queda uno en pie. El resto amanecieron ayer sobre las decenas de coches que había aparcado en la calle. Muchos quedaron siniestro total.

Los edificios también se vieron afectados. En uno de ellos, el que hace esquina con la calle Llanonillos, se estudia la posibilidad de tener que tirar una de sus fachadas por los daños sufridos. El tornado casi se lleva la pared de la planta tercera a la sexta por delante. Por lo demás, los daños se registraron en cierres y cornisas. En otros enclaves del entorno también pasó algo similar, pero en ningún caso del calado de los hechos que tuvieron los acontecimientos en Nuevo San Andrés. Durante todo el día de ayer, las personas se podían contar por centenares en la calle, todos compartían sus experiencia. Dentro de las casas, con el paso del tornado, cada vecino vivió su calvario particular.

"entraron cristales y casi me quedo sin ojos"

Rafael Ballesteros y Manuel Sánchez se encontraban en su domicilio, en calle Paneron, cuando pasó el tornado por su puerta. Narran que escucharon un ruido muy fuerte en la calle. "No sabía lo que era y fui a ver lo que ocurría al balcón, pero el cierre reventó y saltaron todos los cristales sobre mí", explica Ballesteros, con la cara llena de apósitos con sendos cortes. "Me caí al suelo con la cara llena de sangre y me agarré al aparador porque el viento te arrastraba", continúa. Entre lágrimas y con varios puntos en la frente, su esposa afirma que tampoco había luz y que pasaron "mucho miedo". "Hoy pasaremos la noche en casa de nuestros hijos", dicen. La cristalera de la pequeña terraza de la casa se encontraba ayer dentro del salón, todo lleno de cristales. Algunos al "salir disparados" arañaron algunos muebles, como se aprecia a simple vista dentro de la vivienda.

"Solté la ventana y me refugié en el pasillo"

Un piso más arriba, en el séptimo del mismo bloque, la estampa era ayer muy similar. El tornado sorprendió a José Soto en la cocina de la vivienda. Su primera reacción, tal y como explica, fue agarrarse a los cristales, que "veía que volaban", pero dice que los tuvo que soltar. "Vi volar el cierre del vecino, que si se viene para mí me mata. Entonces solté la ventana y también se fue, sólo pude refugiarme en el pasillo", arguye este vecino de Nuevo San Andrés. Tras el paso del tornado, su cocina se quedó sin cristalera, al igual que le ocurrió a la mayoría del edificio. La estampa del ojo patio del bloque llena de desperfecto era ayer impactante. También la del salón de este señor, igualmente lleno de cristales.

"todos los cristales de la casa están rotos"

En la casa de Luisa Cabello, también en el barrio de Nuevo San Andrés, el tornado no dejó ni un cristal intacto. "El del cuarto de mi niña tiene sólo una raja pero también esta roto", se lamenta. Según narra, cuando los hechos sucedieron, se encontraba cenando con su marido. "Entonces las luces se apagaron y empezaron a reventar todos los cristales". En la mañana de ayer se podía ver la mesa del comedor todavía puesta con parte de la cena en los platos. "Era como un terremoto", dice. Cabello no pegó ojo en toda la noche el lunes, entre los nervios y la preocupación de ver las habitaciones a la interprete. A las 3:30 del lunes los bomberos subieron a despejarle los cierres para evitar desprendimientos. Ayer estaba a la espera de que un técnico le devolviera su casa a la normalidad.

"vi un contenedor y un coche volando"

Miguel Ángel Díaz no podía creer lo que vio desde la terraza de su casa mientras sujetaba el toldo para que no se lo llevara el viento. "Había un contenedor volando y el tornado llegó a levantar un coche del suelo y a desplazarlo decenas de metros hasta que un árbol le cayó encima", contó ayer sin salir aún de su asombro. Cuando se dio cuenta la magnitud, salió corriendo con su mujer y su hijo para refugiarse en la escalera del edificio. Recuerda que el viento entraba por todas partes y que el ruido era "como el de un compresor".

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