"Ofrezco habitación por sacar a mis perros"

  • La última vuelta de tuerca para facilitar el acceso a una vivienda consiste en dar alojamiento gratuito a cambio de trabajos o compañía Una pareja busca profesora de alemán para su hijo de 16 años en Chilches

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Fátima tiene una minusvalía que le impide llevar una vida normal, aunque se vale por sí misma desde hace varios años. El mes pasado tomó la firme decisión de buscar un compañero de piso a través de una tentadora oferta que colgó en un portal de internet. "Se ofrece luminosa habitación a cambio de que saquen a pasear a mis cuatro perros. Prefiero que sea una chica y que no fume. Debe saber cocinar", reza el anuncio, que refleja una nueva tendencia en el sector inmobiliario: el arrendamiento gratuito.

A sus 41 años, la mujer vive en la zona de El Molinillo, junto al colegio La Goleta, "con solo 340 euros" que recibe de una pensión no contributiva. No le resulta fácil llegar a final de mes, pero le ilusiona la idea de abrir las puertas de su casa, de unos 50 metros cuadrados, a quien lo necesite. "Estoy dispuesta a compartir todo lo que tengo con la persona que acepte a mis animales. Son muy buenos y no hacen ruido. Se pasan todo el día tumbados", recalca a este periódico Fátima, quien asegura que sus canes y sus dos gatos le dan "la vida". "Si me los quitan, me matan. No tengo mucho dinero, pero tampoco me importa gastármelo en ellos", reconoce. A su juicio, la cuestión económica no es un problema para alimentar a un miembro más. "Donde comen dos, comen tres. Si la persona que viene no tiene dinero, habrá meses más ajustados, pero sobreviviremos a base de pasta todos los días", indica con tono jocoso.

Desde los 28 años sufre una enfermedad degenerativa y, aunque siempre se ha desenvuelto con relativa soltura, lo cierto es que su calidad de vida es cada vez menor. Tiene un hermano que vive lejos y otro que cuida de su madre, con problemas de visión. Soltera y sin hijos, la única preocupación de Fátima estriba casi únicamente en cuidar de sus perros: Micky, Yenca, Linda y Luna, todos ellos recogidos de la calle.

Busca para compartir su piso una persona "de buen corazón, honrada, responsable y a la que le gusten los animalitos". Pese a que tiene una cadera artificial, afirma, puede vestirse sola, pero espera que al menos le ayuden con las tareas del hogar. "Solo puedo ofrecer una habitación con una cama. Si me pasara algo, él [el inquilino] podría empadronarse en la casa y quedarse con mis perritos", advierte.

Fátima no es la única en la ciudad que está dispuesta a hospedar a una persona en su vivienda sin recibir ninguna retribución económica. Basta con teclear en un buscador ofrezco habitación a cambio de para conocer cientos de casos, como el de Jorge Juan Cervantes, que alquila un dormitorio con derecho a baño, piscina y una amplia variedad de prestaciones. Eso sí, la limpieza, matiza, "es cosa de todos". El destinatario de su anuncio responde a un perfil concreto: "Mujer seria y responsable de nacionalidad alemana" que esté cualificada para impartir clases de dicho idioma a su hijo de 16 años. "Quiero que sea una preparación intensiva porque cuando el chico cumpla los 18 pretende irse a estudiar a Alemania. Soy militar, pero él no tiene vocación por las armas", señala el hombre, que vive con su mujer y otros dos hijos.

La propuesta, colgada por el matrimonio en internet hace algo más de dos meses, ya ha recibido más de 700 visitas y derivado en numerosas llamadas telefónicas, aunque todavía no han encontrado al candidato idóneo. "Preferimos chicas porque son más diplomáticas y disponen de una mayor capacidad para la enseñanza. Ofrecemos disfrutar de todas las instalaciones de la casa, situada a 200 metros de la playa en la urbanización Perla Bahía, en Chilches. Tiene pista de tenis y la zona, que pertenece a La Axarquía, está muy próxima a la capital", subraya Jorge Juan, que también está dispuesto a enseñar español a la persona elegida. "Tengo perfectos conocimientos del idioma y a cualquiera le vendría bien aprenderlo", afirma.

Jesús, nombre con el que otro ofertante prefiere ocultar su identidad, solo busca compañía y, a ser posible, "un repaso de limpieza" a su casa dos veces por semana. "No pongo días ni horas. Estoy divorciado y a mis 70 años solo quiero una persona cerca. A cambio, ofrezco un estudio -junto a mi vivienda- de 25 metros cuadrados con luz y agua gratis. Tengo buena salud y me hago la comida. No me tiene que cuidar nadie", apostilla.

Aunque asegura no aspirar a "bellezas", espera que la mujer que llame a su puerta sea "muy femenina" y, sobre todo, de origen marroquí, requisito que considera fundamental. "No me gustan las europeas. Quiero a una persona que ame su casa y que no tenga cargas familiares. La edad me es indiferente, pero prefiero que sea de unos 40 ó 50 años", detalla este jubilado. Su petición, también publicada en internet, le ha llevado a atender llamadas de distintas partes del mundo. "Muchas mujeres se ofrecen a venir desde otras ciudades sin ni siquiera haberme visto. Algunas piensan que quiero un plan para la cama, pero nada más lejos", indica.

Otro de los anuncios rastreados por Málaga Hoy va más allá y propone un sitio donde dormir durante un mes por solo una semana de trabajo. "El intercambio permite que las dos partes se vean beneficiadas. Pido a la persona interesada tareas de albañilería en varios de mis negocios. Si necesitara más tiempo, le pagaría lo que correspondiera además de ofrecerle la habitación", cuenta al otro lado del teléfono un hombre con acento extranjero, que asegura ser agente inmobiliario. Su objetivo, recalca, es "compensar a aquellos que tienen capacidad para desempeñar un trabajo pero no dinero para pagarse un alojamiento".

La asociación protectora de animales La esperanza de vivir. La alegría de soñar también ofrece hospedaje, aunque en su caso a "filántropos y emprendedores altruistas" a los que le gusten "los animales, el ecologismo y la naturaleza" y que puedan contribuir a sacar adelante el proyecto que el colectivo, sin ánimo de lucro, impulsó hace cuatro años. "Ponemos a disposición de los voluntarios cama y comida a cambio de que cuiden a los animales y ayuden en la huerta", explica el presidente, Antonio Serrano.

La iniciativa, según recoge su página web, se basa en "la filosofía de una granja escuela y huerto ecológico", pero con la posibilidad de dormir en la finca y ayudar a personas discapacitadas, desahuciadas o con difícil inserción social "para que se sientan útiles".

Además de los 30 perros, dos gatos y 15 gallinas ponedoras en adopción, por la asociación han pasado, en palabras de su responsable, "casi 40 personas de todas las comunidades autónomas". "Hay quien ha estado un día, una semana, varios meses o incluso años. Los voluntarios cuentan con comida y alojamiento, pero es cierto que aquí no reciben ningún tipo de ingreso", sostiene el portavoz del colectivo, que exige honestidad, empatía, altruismo y amabilidad.

Y si hay oferta, también hay demanda. La necesidad económica obliga a muchos a aprovechar el poder de internet para ofrecer servicios de limpieza por un techo a coste cero. "Cuidamos casa de campo a cambio de vivir en ella gratis. No necesita tener muebles ni electrodomésticos; nosotros tenemos de todo. Somos serios y responsables, sin hijos y con una perra (de raza american stanford)", recoge el anuncio publicado recientemente por Dani y Sandra, que actualmente viven en Alhaurín el Grande.

Él, de 35 años, es pintor de profesión pero, según cuenta, solo le llaman para trabajar unos pocos días al mes. Su mujer está en el paro. "Desde hace tres años, cada vez hay menos faena. No podemos seguir pagando el alquiler de 400 euros", se lamenta el matrimonio, que también se ofrece a cuidar terrenos y animales. "Cualquiera puede entrar a robar en una finca o destrozarla. Además, se pueden meter okupas. Una casa abandonada se echa a perder. Somos buenas personas y responsables", destacan.

En una situación similar se encuentra una joven de 24 años, que para evitar malos entendidos especifica en qué consiste su demanda: "Por favor, abstenerse hombres. Anuncio serio, me urge bastante. Busco habitación en Málaga capital a cambio de labores de hogar, cuidado de niños o clases particulares. Solo puedo ofrecer trabajo por alojamiento, preferiblemente a mujeres o matrimonios", detalla en un portal inmobiliario.

Diplomada en Magisterio por la Universidad de Málaga, la demandante perdió su empleo a principios de este mes e inmediatamente supo que había llegado el momento de tomar una decisión. "Me asusta mucho la idea de vivir con desconocidos, pero soy de fuera y sin trabajo no puedo permitirme una habitación. Si de aquí a noviembre no me sale nada, tendré que regresar al pueblo, aunque allí la situación es peor aún", sentencia.

No han sido pocas las propuestas que hasta el momento ha recibido, aunque prácticamente ninguna responde a sus intereses. "Muchos me han ofrecido sexo. Una vez tuve que rechazar la oferta de una mujer que me exigía trabajar durante todo el día, limpiar la casa y dar clases particulares. No tenía opción ni para prepararme un cursillo; ni siquiera podía salir de la casa. A veces se aprovechan de nuestra situación", apostilla la joven, que pretende compaginar su trabajo de niñera con otro para costearse la preparación para unas oposiciones. "Hay muchas parejas trabajando que no tienen con quién dejar a los niños. Si cuentan con una habitación, pueden ahorrarse el dinero de una cuidadora. Tengo experiencia en el sector", asegura la anunciante.

Solo una semana ha necesitado el propietario de un bar de tapas para encontrar a alguien dispuesto a trabajar para él a cambio de proporcionarle alojamiento gratuito. "La habitación es pequeña, pero lo tiene todo incluido. Se la he ofrecido a una mujer que no tiene carga familiar ni tampoco dinero para pagar un alquiler. Puede quedarse el tiempo que quiera. Solo debe repartir folletos de publicidad sobre mi empresa entre las 21:00 y las 23:00 durante cinco días a la semana", explica el dueño del piso, situado en la céntrica calle Ollerías.

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