Málaga

Oposiciones, cara y cruz

  • Mañana se cierra el plazo para inscribirse en las oposiciones de Secundaria, una oportunidad para los aspirantes y una pesada carga para los interinos

Aula de examen. Aula de examen.

Aula de examen. / R.L.

Junio se acerca inexorable y para miles de opositores los de ahora son días de encierro, de estudios, de carreras contrarreloj para poder preparar, al menos, la mitad de las 70 ó 75 unidades del temario. Las oposiciones de Secundaria -la Junta de Andalucía ha convocado 5.400 plazas para este 2018- suponen una gran oportunidad para los aspirantes que quieren entrar en el sistema educativo, pero también la tortura bianual de siempre para aquellos que llevan incluso décadas como docentes. Sin su plaza de funcionario público, el interino ha de examinarse cada vez de los mismos contenidos y esperar que la suerte y el tribunal estén de su parte. Son muchos los que reclaman una vía de acceso diferente para los que tienen experiencia en las aulas y que consideran el sistema "desfasado e injusto". Pero al margen de todo, lo que toca es seguir pasando folios. En bibliotecas, en academias, con preparadores o en la soledad de una habitación a puerta cerrada, cualquier rato libre es poco para dedicarlo a las oposiciones.

JOSÉ M. CERVERA

Es profesor de Latín y Griego, cuenta con 12 años de servicio y cinco oposiciones a sus espaldas. Desde 2010 no habían convocado las especialidades por las que opta así que para José Manuel, de 39 años, la de ahora es una oportunidad que va a intentar aprovechar por la especialidad de Griego. "Me puedo considerar un interino de los que se llamaban de pata negra, estoy el número uno de mi bolsa en Málaga", señala el profesor que este curso repite en el mismo centro de Fuengirola. "Ésta es la primera vez que no estamos obligados a presentarnos para continuar en la bolsa, pero me hace ilusión eso de tener una plaza en propiedad, que llegue agosto y no tenga la incertidumbre de dónde me van a mandar, estamos expuestos a la itinerancia, no podemos echar raíces en un centro ni afrontar proyectos a largo plazo", expone Cervera. Reconoce que es difícil preparar desde cero una programación y que se exigen en la oposición "cosas que ni siquiera en la carrera he dado". Sostiene que el sistema no es práctico. "Qué necesidad hay de demostrar algo que nunca jamás voy a aplicar en clase", estima y apunta, además, que ninguna academia prepara oposiciones de Latín y Griego. "El sistema de acceso me parece subjetivo e injusto, me tengo que examinar por sistema de algo que ya he aprobado cuatro veces", concluye.

Lourdes Benítez

Profesora de Economía, lleva como interina desde el curso 2015-2016 y se he presentado tres veces a las oposiciones. Esta vez volverá a intentarlo. "Voy a opositar porque quiero estabilizar mi situación laboral, pero es muy difícil compatibilizar los estudios con el trabajo y más aún si sumas la situación personal de cada opositor, en mi caso soy madre de tres hijos y eso no ayuda a encontrar tiempo para estudiar", comenta esta malagueña de 37 años. "El sistema de acceso me parece penoso, empezando porque se prima al opositor con mayor memoria y siguiendo porque es una lotería, sacan 5 temas de 71, y, además, el primer examen es eliminatorio", dice y apunta que "no hay un temario cerrado y no podemos ver nuestro examen para saber en lo que nos hemos equivocado y aprender de los errores". Si no aprueban la teoría, nunca pueden demostrar su buen hacer como docentes. "Dado el actual nivel de interinidad y lo que pretende hacer tanto el gobierno estatal como el autonómico esto se va a convertir en un ERE encubierto, se van a cambiar unos trabajadores por otros, no se garantiza la estabilidad de los que están", critica Benítez. Y agrega: "deberían de reconocer que los interinos hemos trabajado con contratos en fraude de ley y que la solución no es hacer una oposición en la que finalmente muchos terminemos fuera del sistema".

Débora ortega

El caso de esta profesora de Lengua y Literatura es diferente porque como interina de la pública tan sólo suma tres meses. Eso sí, delante de la pizarra lleva una década, pero enseñando en la concertada. Por eso lleva diez años sin prepararse una oposición. El pasado mes de octubre se abrieron las bolsas extraordinarias y pudo acceder a a una interinidad. "Es muy distinta la experiencia, la verdad, estoy aprendiendo mucho sobre el funcionamiento del sistema, está siendo enriquecedor", dice y apunta que desde que trabaja "ya es mucho más difícil estudiar y poderlo hacer compatible con las obligaciones familiares". De su especialidad han salido unas 500 plazas y espera conseguir una de ellas. "Con las oposiciones tienes que ser positivo, no puedes perder el ánimo para futuras convocatorias, es una carrera de fondo y hay que mantenerse fuerte y optimista", considera. Como punto negativo señala la celeridad de las convocatorias, "todo se ha hecho a última hora y genera mucha inquietud".

a. matías morillo

Primero trabajó como arqueólogo pero en 2011 inició su faceta docente en la especialidad de Geografía e Historia. Desde 2004 se ha presentado a todas las oposiciones salvo las que se suprimieron en 2012. "Esto se lleva fatal porque no depende sólo de ti, también intervienen otros factores, como el tribunal que te toque", afirma y recuerda que en las últimas tenía una compañera de instituto consiguió plaza en su tribunal de Huelva cuando él no lo hizo en Málaga a pesar de tener mucha mejor nota. "Tenía la cuarta mejor nota de mi tribunal", asegura. Una vez contabilizado los méritos, resultó el octavo. Su tribunal dio seis plazas. "Con un máster de Cifuentes hubiera tenido puntos de sobra", bromea el profesor, que lleva tres cursos con vacante.

marta pérez

Es ingeniera de Caminos, Canales y Puertos y trabajó de ello durante 15 años. Su último puesto lo tuvo en las obras del Metro de Málaga, "pero pararon la obra y nos despidieron", recuerda. Aún así, la enseñanza la tenía presente desde hacía tiempo. "Sabía que mi paso por la obra tenía fecha de caducidad", apunta y señala que en 2012 empezó el máster de Secundaria. Los sábados iba a una academia porque "estaba muy ajena a todo, no tenía temario ni nada" y en 2014 se apuntó a tres bolsas extraordinarias bilingüe francés. Para que no la sacaran de la lista en 2016 se presentó a sus segundas oposiciones. En febrero de 2017 la llamaron para trabajar de interina en Utrera y, aunque fue difícil compaginarlo con su vida familiar, metió cabeza en un mundo que ahora considera su profesión. Este curso tiene vacante en la capital malagueña como profesora de Matemáticas. "Yo antes me dedicaba a otra cosa y esto era el futuro, pero ahora ya es mi trabajo, es la primera vez que lo hago desde dentro y cada minuto que no le dedico lo tengo en cuenta, siento mucha más presión", apunta la profesora y subraya que su responsabilidad ahora con 40 años no es la misma que cuando sales de la carrera. Además, "el curso sigue, hay que preparar las clases, corregir exámenes, recibir a los padres de mi tutoría, eso unido a la familia te deja poco tiempo para prepararte".

SUSANA PLÁ

Licenciada en Psicología, ha ejercido como orientadora escolar durante nueve años en la concertada. Nunca ha estado en la bolsa de colocación de efectivos porque, aunque aprobó el primer examen, no tuvo la información correcta y no presentó la documentación. Ahora la forma de entrar en el sistema público es a través de la oposición. Lleva estudiando desde enero y cuenta con dos preparadoras. "Le dedico todas las horas del día que puedo, quitando mis labores familiares y lo que dedico a mis sesiones con pacientes, pero básicamente estoy encerrada", comenta Susana Plá. "Aunque todo el tiempo que he trabajado me he estado reciclando y no he parado de aprender, no es lo mismo estudiar para una oposición, el trabajo es tremendo, tienes que exponerlo ante el tribunal, me está resultando muy duro, estoy súper nerviosa, me está quitando la energía", confiesa. Mañana lunes se cierra el plazo para inscribirse en el examen y aún nos sabe si las 76 plazas que han salido para Orientación van a provocar o no efecto llamada. Prefiere no pensarlo. "Voy a dar lo mejor de mí misma y lo que tenga que ser será, pero así me quedaré tranquila", apunta. Su experiencia laboral en la concertada tan sólo valdrá un 0,15 por año trabajado frente al 0,7 de la pública.

mª cARMEN ESPAÑA

Estudió Comunicación Audiovisual y Periodismo. Trabajó en prensa escrita y agencias de noticias aunque "siempre de becaria" así que "o no tenía vocación o me la mataron", argumenta. Cuando se encontró sin expectativas de futuro "me planteé volver al principio, a otra opción que barajaba desde pequeña y me empecé a preparar", señala. Sus primeras oposiciones fueron en 2014, en la especialidad de Geografía e Historia. "Siempre me ha llamado mucho la atención poder explicar el por qué de las cosas a través del origen, del pasado", indica. En su primer examen sacó un 7,8 pero sin experiencia y con pocas plazas las oportunidades de conseguir un puesto fueron escasas. Entró en la bolsa, no la llamaron y trabajó como dependienta. A las clases ingresó en septiembre de 2015. "Tuve mucha suerte, me ofrecieron una vacante, cuando estaban cuadrando los horarios se dieron cuenta de que faltaba una persona en la plantilla", comenta y relata que este pasado verano consiguió su primera vacante informatizada. "Estoy en la bolsa, supuestamente no me va faltar el trabajo pero no se sabe, siempre es una losa la inseguridad, no te quedas tranquila hasta que no tengas la plaza y sepas que tienes la garantía de trabajar", afirma esta docente de 32 años. Igualmente destaca que "este año de tantas plazas tiene sus pros y sus contras, si no las sacas hay un montón de gente que se puede poner delante para elegir destino".

LETICIA CUADRADO

Esta profesora interina de Biología, titulada en Ingeniería Medioambiental, sacó un 9,1 en sus primeras oposiciones. Sin embargo, no obtuvo la plaza. Sí que entró en las listas y estuvo trabajando dos años hasta que con los recortes pasó otros dos de vacío. Dio clases particulares, trabajó en un supermercado y se fue como profesora visitante a Estados Unidos, aunque en Andalucía no cuenta esta experiencia profesional a los no funcionarios. En 2016 sacaron a concurso 55 plazas, este año hay más de 200 y, aunque se ve con posibilidades, asegura que está saturada. "Esto te hace que termines agotada, son muchos años de estudio, de lucha, te cansas de estudiar siempre lo mismo, cuando antes me quite de en medio esto mejor, es un suplicio", afirma.

ANA LÓPEZ

"Tener que presentarse cada dos años, a pesar de haber aprobado las oposiciones en varias ocasiones y llevar cursos demostrando tu valía, resta calidad al trabajo y, por tanto, al sistema educativo", considera Ana López, profesora interina de Economía desde hace cuatro cursos. "Los interinos solemos asumir los peores horarios en los institutos y es muy frecuente que impartamos materias que no son nuestra especialidad, así que preparar las clases y ofrecer un nivel adecuado requiere mucho tiempo y las oposiciones también lo necesitan, si das prioridad a las clases y a tus alumnos tienes desventaja en las oposiciones", argumenta esta docente granadina que actualmente trabaja en el IES Nº1 de Fuengirola. Asegura que tampoco garantiza el éxito dar prioridad a las oposiciones según están planteadas porque hay un componente importante de "suerte". "Esto es muy frustrante, pues un enorme esfuerzo en ambos sentidos no es suficiente para mantener tu trabajo", agrega. La profesora, de 43 años, se ha presentado a tres oposiciones en Andalucía, una en Murcia y otra en Madrid. En tres ocasiones aprobó los exámenes. En las dos restantes fue la parte práctica la que le falló. Y como ella, el 95% de los profesores de su especialidad. Ana, como una buena parte de los interinos, se ha movilizado para pedir una doble vía de acceso, para los que ya imparten clase y para nuevos aspirantes, "lo considero lo más justo para ambos", dice. También piensa que "tener en cuenta de forma real el tiempo trabajado y lo que ya se ha demostrado es adecuado para aprovechar los recursos, habilidades y capacidades adquiridas, cambiar a unas personas por otras es un desperdicio de la experiencia", apunta y critica que la convocatoria de oposiciones saliese tarde y sin contemplar casi ninguna reivindicación del colectivo.

victoria estévez

Serán las sextas oposiciones de esta psicóloga que ha trabajado en centros de gravemente afectados y en terapias privadas hasta que en 2007 la llamaron la primera vez para trabajar. Siempre ha aprobado los exámenes pero nunca ha conseguido un puesto. Lo más cerca que estuvo fue en 2008. En su tribunal se quedó fuera por una persona. "El sistema es un despropósito, empezando por el temario, siempre me he estado examinando con un temario que pertenece a la Logse, de los años 90", asegura Victoria Estévez. En segundo lugar, agrega, "me hacen examinarme de algo que he aprobado una y otra vez, entiendo que no haya cupo para todo el mundo, pero que no me tenga que estar examinando cada dos años si ya lo he aprobado". Y apunta que valoran muy a la baja el tiempo de servicio. Para esta orientadora tendría que haber dos sistemas de acceso diferentes, uno para aspirantes y otro para los profesionales con tiempo de servicio. "Es un sistema desfasado e injusto, para nosotros y también para los que entran", estima. Y estudia, dice, por inercia.

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