El POTA reduce un 80% las viviendas que Gadafi quería levantar en la Costa

  • El Gobierno libio posee cerca de 7.000 hectáreas de suelo en la provincia · El PGOU de Benahavís sólo le dejará construir 500 viviendas para cumplir con la ley y no crecer por encima del 30%

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Los intereses inmobiliarios del líder libio Muamar Gadafi en la Costa del Sol se han visto seriamente perjudicados por el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA). El Gobierno libio apenas si podrá levantar 500 viviendas en una finca de su propiedad en Benahavís, frente a las 2.500 que tenía proyectada junto a un campo de golf y un hotel. La culpa de este revés la tiene el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA), que limita el crecimiento proyectado en los planes generales de ordenación urbana al 30 por ciento de la población existente.

Esta parcela de cinco millones de metros forma parte de una finca de cerca de 7.000 hectáreas, conocida como La Resinera, que el Gobierno libio posee en la Costa del Sol a través del Lybian Arab Foreign Bank. Esta propiedad arranca en el límite oriental de Estepona, sobrepasa la carretera que conecta San Pedro Alcántara con Ronda, dobla la cresta de Sierra Bermeja para entrar en el valle del Genal.

La finca se extiende por los municipios de Benahavís, Estepona, Pujerra y Júzcar. En conjunto suma 65 kilómetros cuadrados, es más grande que Torremolinos, Benalmádena o Fuengirola y está considerada uno de los latifundios más extensos de la provincia.

El Gobierno libio, por tanto, es uno de los principales propietarios de suelo en la Costa del Sol. Y dentro de esta vasta propiedad se enclavan estas 500 hectáreas de suelo urbanizable que el Lybian Arab Foreign Bank ha mantenido intactas durante lustros, hasta que hace unos dos años decidió iniciar su desarrollo, pero tuvo que frenarlo a la espera de que estuviera listo el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Benahavís.

La sorpresa ha sido mayúscula al descubrir ahora que sólo podrán edificar el 20 por ciento de lo que habían previsto, a causa de las restricciones de crecimiento que ha impuesto el Plan de Ordenación Territorial de Andalucía (POTA). De hecho, hace cuatro meses el presidente del Lybian Arab Foreign Bank, Najib el-Jamal, expresó su malestar al alcalde de Benahavís, José Antonio Mena (PP), y expresó su deseo de reunirse con responsables de la Junta de Andalucía.

El Lybian Arab Foreign Bank se hizo con la propiedad de La Resinera en 1995 al comprársela al Aresbank, entidad actualmente de su propiedad y de la que era accionista mayoritario desde su fundación.

En la antigüedad este vasto latifundio se había dedicado a la extracción de resina hasta que fue adquirida por el inversor libanés Reda Alaywan a mediados de los años 80 por 1.000 millones de pesetas (6 millones de euros). Quería construir un parque temático que llamaría La Montaña Mágica. Fue entonces cuando el Ayuntamiento permitió cambiar los usos de las 500 hectáreas sobre las que actualmente Libia planea levantar un complejo inmobiliario.

El inversor libanés quería hacer algo a lo grande. Era el tiempo en el que Disney buscaba un espacio en Europa para crear una réplica de su centro de ocio de Orlando. Incluso hubo contactos entre Disney y Alaywan, pero el proyecto, finalmente, se llevó a cabo en París.

Por aquel entonces, los negocios de Alaywan se habían torcido y el Aresbank embargó la finca para saldar una deuda del financiero valorada entonces en 1.500 millones de euros. Esta aventura prácticamente le costó la vida al Banco Árabe Español. Después de años de litigio, el Tribunal Supremo le obligó a devolver al financiero libanés el precio de los terrenos (que ya había vendido al Lybian Foreigh Bank) y le impuso una fianza de más de 79 millones de euros, cantidad que excedía los recursos propios de la entidad y que finalmente fue recortada hasta los 10,7 millones de euros.

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