Paseando entre atalayas

  • Belleza escondida en nerja

En Nerja se pueden contabilizar hasta seis atalayas. Desde Macaca a La Torrecilla pasando por Maro o Río de la Miel. Éstas últimas se localizan en la zona de acantilados próximas al mar. Es posiblemente la zona del más envolvente. Algunas como la de Maro se encuentran en un camino rural, la de la Miel apenas se conserva la mitad y está en estado ruinoso. Próxima a ella la del Pino, a apenas 1,5 kilómetros metros en línea recta. La de la Caleta está en un acantilado a 100 metros del nivel del mar.

Torres

Olvidando el estrés de la semana y las carreteras que ofrecen desplazamientos rápidos, para estos días se propone un paseo entre atalayas. Abandonar la autovía del Mediterráneo para insertarse en la antigua N-340 puede convertirse en una agradable ruta en la que disfrutar del mar a un lado y de otro de las torres que desde hace siglos se levantan en la costa y que han sido vigías mudas de las playas mediterráneas. La que hoy se recomienda recorre casi una veintena que se reparten por la costa oriental malagueña. Desde La Cala del Moral a Nerja haciendo parada en Algarrobo, Torrox y Vélez-Málaga. El reto es descubrirlas.

Según explica Emilio Martín Córdoba, técnico de Patrimonio en Vélez-Málaga en el libro Rutas históricas de la Axarquía, la costa de la Axarquía está dominada por estas elevadas siluetas como consecuencia de los constantes ataques y saqueos que continuamente realizaban los piratas y corsarios a lo largo de los siglos XVI y XVIII. La primera de ellas es la que se encuentra en El Cantal en La Cala del Moral. Está escondida entre esta urbanización y desde ella se divisan las mejores vistas de la costa rinconera. Tiene 10,65 metros de altura y una forma troncocónica. Cuentan que se accedía a ella mediante una escala plegable. En su interior se encuentra la estancia del vigía. En este municipio axárquico también se pueden ver las que forman parte de la muralla de la Casa Fuerte de Bezmiliana y la de Torre de Benagalbón que precisamente le da el nombre. Antes de cruzar su término municipal, sería apropiado parar en uno de los chiringuitos que se encuentran a pie de carretera y con doble salida a la playa para tomar el aperitivo de mediodía.

Recorrer la carretera de costa atravesando los núcleos veleños es especialmente atractivo en Vélez-Málaga, ya que apenas existen construcciones que impidan la vista del mar. Un escenario que también se repite en los accesos de Lagos, Mezquitilla, Torrox o Nerja. Sobre todo se recomienda el encuentro con las almenaras de Maro que se vislumbran entre las curvas de sus acantilados. La Torre de Chilches es característica de la primera mitad del siglo XVI y tiene una altura mayor que las anteriores. Su planta es cuadrada y no hace mucho que el Ayuntamiento de Vélez-Málaga se encargó de recuperar su entorno. La Torre Moya en Benajarafe está situada en un promontorio a 30 metros sobre el nivel del mar. Tiene estancia para dos cañones y forma de pezuña. Es la única de la Axarquía que consta de dos plantas. En peor estado de conservación se encuentra la Torre de Manganeta en Almayate, cerca de la margen derecha de la desembocadura del río Vélez y la del Jaral a un kilómetro al este del Castillo del Marqués cuando finaliza el tramo recto de la N-340 de Valleniza y se alza la colina. También quedan escasos restos de la de el Castillo de Torre del Mar, en el centro neurálgico del núcleo costero. Otro ejemplo de su importancia en su denominación. La última de las atalayas veleñas se encuentra en Lagos. Hay que ir pensando en estos momentos en hacer una parada para almorzar.

Algarrobo costa tiene la Torre Nueva de planta circular y en perfecto estado de conservación, y la Ladeada que recibe precisamente recibe su nombre por su posición. Como la visitada de Pisa (Italia) se encuentra inclinada. En Torrox, a la entrada de El Morche está la Torre de Güi que fue rehabilitada a principios del milenio corrigiendo sus problemas de grietas y pérdida de materiales. Esta población axárquica también cuenta con la de Calaceite levantada en el siglo XVI.

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