Peligro de desinflarse

  • Liberada de su doble cargo de delegada de la Junta y candidata, María Gámez parece de repente que se difumina · Si quiere movilizar al electorado tradicional de su partido sólo existe una fórmula en tan pocos días y es montar la marimorena allá donde vaya

SI para María Gámez era difícil compaginar su doble condición de delegada del Gobierno andaluz y de candidata a la Alcaldía de Málaga, ahora también lo será marcar con intensidad el compás de su campaña para evitar transmitir la sensación de que se desinfla. Han bastado dos días desde que se produjera su cese para que se echara de menos su rápida irrupción en escena ya revestida con el traje de candidata, caña en mano y sin las ataduras del cargo. Dicen que se tomó unas horas para despedirse de su gente, recoger efectos personales y reponer pilas.

La candidata del PSOE de Málaga empezó su campaña pisando fuerte. Tuvo un buen padrino y eligió para dar la réplica a un auténtico tocapelotas con bastante imaginación, descaro y todavía con ganas de cambiar el mundo. Luego ha ido desgranando, gota a gota, ideas de un programa que ha tenido como principal virtud escocer al adversario. Pero ahora, si quiere dar en las narices a los populares por su amago de chulería, De la Torre ha vaticinado que no será difícil llegar a los 19 concejales, tendrá que conseguir sólo una cosa, movilizar al electorado tradicional de su partido y para eso tienen que conocer a la candidata. La única fórmula, a tan pocos días de la cita con las urnas, es montar la marimorena allá por donde vaya.

No es suficiente con pedir un día sí, otra también, un cara a cara con el cabeza de lista de los populares, que sólo se celebraría si en la sede electoral de De la Torre hubiera la más mínima sospecha de que pudiera peligrar la mayoría absoluta. Hay que echarle más guindas al pavo. Hay que agarrarse a cualquier percha que sirva para visualizar a la candidata socialista y los aires de renovación y regeneración que dice traer bajo el brazo. Por ejemplo, su propuesta a la nueva directiva de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España para traerse a Málaga la Gala de los Goya, coincidiendo con el XV aniversario del Festival del Cine Español, no parece que haya caído en saco roto. En Alicante ya preparan una solicitud en el mismo sentido para intentar que sean ellos los que se lleven el gato al agua.

También es verdad que los vientos que soplan en contra, enseguida provocan los nervios de los fieles socialistas e incluso de alguno de sus estrategas. Ya que realmente el mutis de María Gámez de la escena política ha sido tan breve que al volver a abrir los ojos ya estaba sobre las tablas de la mano de Pedro Zerolo para impartir doctrina en un sector del electorado en el que juegan con ventaja dada las posturas confesionales con las que a estas alturas de la película suele mantener todavía el Partido Popular. Aunque a lo largo de la jornada de hoy, la candidata tendrá que hacer frente a un hueso más duro de roer, ya que en su agenda está previsto un encuentro con los empresarios locales, aunque para la ocasión estará auxiliada por el mismísimo ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián. Además, como novedad, Gámez ha anunciado, a través de Facebook y Twiter, que cada mañana tomará café, con quien quiera acompañarla, en un punto distinto de la ciudad. Enrique Linde, con gracia, ha comentado que, por lo menos, no será una campaña descafeinada.

Los que no parece que vayan a bajarse de la bicicleta son los recién ungidos candidatos populares al Ayuntamiento de Málaga, que ya han sido convocados este viernes para realizar su presentación pública y hacerse la foto de familia frente al Teatro Romano. Por lo menos reconocerán que aquí la Junta hizo un magnífico, aunque lento, trabajo.

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