Piden más de 30 años de internamiento para el acusado de matar a un policía en la capital

  • El arrestado, que asestó una puñalada a la altura del corazón al agente y salió huyendo, padece esquizofrenia paranoide y abuso de alcohol.

La Fiscalía de Málaga solicita que se imponga más de 30 años de internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario al hombre de origen alemán imputado por matar a un policía nacional en la capital el 21 de mayo de 2014. Se le acusa de los delitos de asesinato, homicidio en grado de tentativa, atentado y lesiones.

Los hechos sucedieron en la calle Frigiliana de Málaga, cuando varios agentes acudieron para detener al procesado, "un indigente que frecuentaba la zona" y al que le constaba una orden judicial de detención en vigor.

Según sostiene el fiscal en su relato de hechos, cuando el procesado se dio cuenta de la presencia policial intentó ocultarse en un establecimiento, por lo que los agentes detuvieron el coche y dos de ellos entraron en la tienda. Al intentar detener al ahora acusado, indicándole que les acompañara al exterior, el hombre empezó a gritar y forcejear violentamente con ambos agentes para evitar el arresto, logrando soltarse y salir corriendo hacia la puerta del establecimiento comercial.

Entonces, se encontró con el agente Francisco Díaz, de 33 años, que se acababa de bajar del coche. Según la acusación pública, el procesado, de forma sorpresiva sacó un cuchillo de 21 centímetros que ocultaba en una manga de la chaqueta y "con gran violencia y sin darle tiempo a reaccionar ni defenderse, le asestó una puñalada" a la altura del corazón. Esto le provocó la muerte al poco tiempo de llegar al hospital.

El acusado salió huyendo y fue perseguido por otro policía, al que también se enfrentó e intentó asestarle una puñalada, pero no lo consiguió, llegando incluso éste a tener que desenfundar su arma y a cortarle el paso. En la persecución se unieron otros agentes, llegando a realizar varios disparos que no dieron al imputado.

Así, se metió en otro establecimiento, donde entraron hasta cuatro agentes para intentar detenerlo, aunque el hombre "no cesaba de propinarles manotazos, puñetazos y patadas" e, incluso, intentó quitarle el arma a uno de ellos; hasta que finalmente fue reducido. Cuatro policías resultaron lesionados.

El acusado padece esquizofrenia paranoide con politoxicomanía y abuso de alcohol, actuando en el momento de los hechos bajo un episodio psicótico agudo que "anulaba completamente sus capacidades". Por esto, se considera que se debe aplicar la eximente completa de enajenación mental. También la agravante de reincidencia, al tener varias condenas por atentado contra la autoridad y resistencia.

En concreto, el ministerio público solicita 34 años de internamiento y, en cuanto a la indemnización, se insta a que pague a la mujer del fallecido y a la hija 220.000 euros y a la madre del policía, 30.000 euros; todo por los daños morales causados.  

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