La Policía calcula que la mujer de Fuengirola llevaba 48 horas muerta

  • Benalmádena apoya la actuación de su Policía con un hombre que falleció

Los primeros indicios apuntan que la mujer hallada muerta en el embovedado del arroyo Real, en Fuengirola, falleció al menos 48 horas antes de que el cuerpo, oculto bajo una manta, fuera encontrado por un hombre que paseaba a su perro.

La inspección ocular permite plantear a los investigadores que el óbito debió ocurrir entre dos y tres días antes de que fuese descubierto. Durante ese tiempo previsiblemente permaneció en el mismo lugar, gracias a que se trata de un espacio apartado y apenas frecuentado por algunos toxicómanos y mendigos.

Los forenses de la Clínica de Medicina Legal tenían previsto realizar ayer la autopsia, aunque por el momento no se han conocido sus conclusiones. Este informe permitirá a los investigadores policiales de Málaga y Fuengirola avanzar en sus investigaciones para determinar su identidad. Antes que de que estuviera listo el estudio forense únicamente se había podido establecer que la fallecida, que presentaba golpes en la cabeza, debía tener entre 30 y 35 años sin haber podido tampoco aclararse si se trata de una española o una extranjera.

Por otra parte, el Ayuntamiento de Benalmádena, a través de fuentes oficiales, ha respaldado la actuación de los agentes que acudieron el domingo por la tarde a un hotel para aplacar a un cliente que protagonizaba un altercado y murió durante el forcejeo. El fallecido de 37 años, nacido en Ceuta y vecino de Algeciras, falleció hacia las 19:30 horas. La muerte le sobrevino apenas dos horas y media después de haberse registrado en el establecimiento, durante un forcejeo con los agentes que habían acudido al hotel tras el aviso de que amenazaba con arrojarse por el hueco de la escalera.

Durante la intervención el hombre opuso resistencia, lo que causó que uno de los agentes sufriera una contusión en una costilla al caerse al suelo y golpearse con un escalón. Tras esos momentos de tensión, la víctima, cuya identidad corresponde a las iniciales K. L. A., comenzó a encontrarse mal, instantes después entró en parada cardíaca y murió. Los servicios sanitarios que se acercaron al establecimiento sólo pudieron certificar su muerte. A falta de que se dé a conocer el diagnóstico forense se baraja la posibilidad de que la muerte se desencadenara por un fallo cardiaco debido a la tensión de la situación, aunque se sospecha que el fallecido podría haber consumido también algún tipo de sustancia estupefaciente.

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