el prisma

El Pompidou y el arco del triunfo

  • A pesar de la prohibición expresa de la Junta Electoral, el Ayuntamiento acabó dando publicidad a una visita 'privada' al Cubo, en la que De la Torre y Seban ensalzaron las bondades del proyecto

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Ala espera de que toda Málaga quede inundada por las bondades del futuro Centro Pompidou, de que su apertura atasque desde el primer minuto sus taquillas para descubrir las joyas pictóricas procedentes de París y los malaguitas de a pie transmuten su tradicional ceceo por un acento impecablemente galo, los meses previos a tan magno acontecimiento está dejando ver la interesada cara de los administradores de lo público cuando a un proyecto de esta envergadura se le suma su localización en la antesala de unas elecciones.

Dando por cierto el compromiso del alcalde, Francisco de la Torre, por un equipamiento de esta naturaleza con independencia de la proximidad o no del paso por las urnas, es cuanto menos subrayable la celeridad con la que ha puesto a trotar a un organismo, la Gerencia de Urbanismo, que se caracteriza en la mayoría de las ocasiones por trazar las líneas con una parsimonia insufrible. Sin embargo, en el Pompidou todo ha sido impulso, aunque éste haya estado precedido de irregularidades manifiestas, como lo de ocupar aquello que nos es ajeno antes de que lo tengamos a nuestra disposición. Al equipo de gobierno del PP le ha dado por pasarse por el arco del triunfo según qué cosas. No sólo en el centro francés, todo sea dicho.

También con el Museo Estatal de Arte Ruso se han obviado ciertos preceptos que al menos a ojos del interventor municipal eran de rigor. A ver, un ejemplo, dar por cierto que los seguros y el transporte, pagados con el dinero de todos los malagueños, se tenía que adjudicar a dedo a las empresas que los responsables de la citada pinacoteca rusa quisieran. Y como lo querían tenía que hacerse y si no, pues no hay obras. Pero si no hay obras no hay museo en Tabacalera. Pues, nada, lo que digan los rusos.

Son, seguro, los gajes del negocio cultural y los peajes que todo el que se precie debe pagar por tener lo mejor de lo mejor. Lo último, de momento sin excesiva alharaca pero de dudoso gusto, es lo sucedido esta misma semana con la visita privada que De la Torre y Alain Seban, director del Pompidou de París, hicieron al Cubo junto con los directores de cuatro medios escritos de la capital.

Nada que objetar al acto en sí. El borrón se produjo cuando horas después del mencionado recorrido encubierto, el señor Seban decidió tuitear una fotografía en la que se le veía posando junto al alcalde, agarrados del brazo, y la fachada principal del futuro Pompidou Málaga al fondo. Ni un pero a la promoción que de sí mismo hizo Seban. Pero su mensaje fue sorpresivamente retuiteado por la cuenta oficial del Ayuntamiento de Málaga. Y es este punto el que empieza a generar ruido.

¿Por qué? Básicamente porque los responsables municipales, con De la Torre a la cabeza, sabían de primera mano (tras realizar la oportuna consulta) que estaba prohibido por la Junta Electoral Provincial dar publicidad a la mencionada visita al Cubo. Limitación que eludió de manera palmaria el Ayuntamiento en el momento en que dio notoriedad, a través de la plaza pública que hoy son las redes sociales, a la ansiada imagen del regidor junto a las gigantescas letras del Pompidou.

Más allá de la necesidad de modificar preceptos de la Ley Electoral que no parecen ser para nada atinados, como la imposibilidad de vender mensajes relacionados con la gestión de una institución una vez son convocadas unas elecciones, que es lo que nos ocurre con las autonómicas andaluzas, lo menos que se puede esperar de los gestores de lo público es que hagan lo posible por no eludir aquello que marca la norma. De la Torre, sin embargo, como ya hizo con la no autorización para entrar en el Cubo allá por el mes de agosto, optó por un ejercicio que podría entenderse como muy francés, pasarse por el arco del triunfo la exigencia de la Junta Electoral. La veda queda abierta y con el Pompidou y el Museo Ruso de por medio todo es posible.

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