Promesas y planes

  • Poco cambia con los años, en campaña electoral los partidos que quieren gobernar se dedican a proyectar sueños en los electores y los que gobiernan replican con iniciativas de rápida ejecución

ESTA semana se cumplirán 15 años desde que, de forma sorpresiva, la entonces alcaldesa Celia Villalobos convocara a los medios de comunicación para anunciarles el proyecto de soterramiento del río Guadalmedina. Una actuación de 82.000 millones de pesetas (492 millones de euros) que estaría lista en 2008 porque tenía asegurada la financiación de los fondos europeos.

Doce días después, se celebraban en España las elecciones generales. Villalobos encabezaba la lista por Málaga al Congreso de los Diputados y tras los comicios abandonó la Casona del Parque para ocupar la cartera de Sanidad en el Gobierno de Aznar. Aquella campaña electoral se desarrolló con gran profusión publicitaria en los medios de comunicación del bulevar en que quedaría convertido el cauce del río para disfrute ciudadano, mientras por abajo transitaban coches, autobuses y hasta el Metro. Y hasta la próxima.

La semana pasada, el candidato del PP a la presidencia de la Junta lanzaba desde uno de los múltiples foros en los que participa desde hace varias semanas, en este caso uno organizado por Sur, para prometer el proyecto del Guadalmedina si salía elegido presidente de la Junta, ahora con fondos público-privados.

Pasan los años, pero cambian poco las fórmulas. Los que intentan alcanzar el poder se dedican a sembrar de promesas la campaña para ganarse el apoyo de los posibles votantes. Aunque falta todavía casi un mes para el veredicto de las urnas, Juan Manuel Moreno Bonilla ya ha dicho que impulsará el tren litoral a Marbella, que construirá el tercer hospital (al menos no ha dicho que será un megahospital como prometió el PSOE), que hará un plan renove en la agricultura, que también impulsará el Chare de Fuengirola y Mijas o que creará un batallón con 5.000 funcionarios para agilizar los trámites burocráticos.

No le conviene al PSOE, que gobierna la Junta, recurrir a las promesas porque resultan poco creíbles. Si no las han ejecutado cuando disfrutan del poder difícil convencer que en el futuro las cosas serán distintas. Pero han hallado una fórmula con denominación alternativa y que cumple la misma función: los planes. Así que todos los consejos de gobierno, planes al canto. Como si las elecciones del 22-M pertenecieran al género de la ciencia ficción. Segunda fase del plan de construcción sostenible, el plan de empleo, el plan del retorno del talento... Continuará.

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