¿Quiere Málaga otro museo?

  • Los propietarios del único barco a vapor operativo que queda en España lo ofrecen al puerto para celebrar eventos, hacer pequeños viajes u organizar actos culturales

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Si esto fuera Holanda, Dinamarca o Suecia estaría en un museo y sería un objeto de deseo que despertaría admiración. Sin embargo, estamos en España y el Hidria Segundo está dejado de la mano de Dios, fondeado frente a la playa de Poniente en La Línea de la Concepción (Cádiz) y con sus propietarios con el agua al cuello. El Hidria es el único barco a vapor que está operativo en España, su motor es de 1905 y es un auténtico museo flotante que los armadores del navío acaban de ofrecer al Puerto de Málaga para poder sobrevivir.

Las negociaciones están en fase embrionaria. El objetivo de los dueños del barco es conseguir un atraque a un precio asequible en el puerto malagueño y, como contrapartida, ofrecen a esta ciudad la posibilidad de tener el único barco a vapor de todo el país, un navío en el que se pueden dar paseos por la costa, celebrar todo tipo de eventos o recibir visitas culturales.

La historia es curiosa. Jacobo Costa era carpintero y Sesé Otero la propietaria de una batea de mejillones en la localidad gallega de O Grove. Ambos veían día a día el desgaste de un barco de madera de 30 metros de eslora construido en 1966 que tiene como particularidad el hecho de que cuenta con un motor de vapor de 1905 y un engrase de cilindros de 1910. Ambos vendieron todas sus posesiones -la vivienda incluida- para comprar el navío y restaurarlo. "Era un sueño. Pensábamos que tendría éxito y que podríamos organizar excursiones y eventos en él cuando estuviera completamente recuperado", explica Sesé Otero. Los trabajos de restauración se iniciaron en 1997 y concluyeron en 2005, ocho años en los que hubo que realizar una gran inversión y desplazar el barco a numerosos astilleros. Sufrieron todo tipo de inconvenientes, hasta el punto que, por ejemplo, el 12 de octubre de 2000 una tromba marina se llevó parte del tejado. El 1 de abril de 2005, el Hidria Segundo comenzó a navegar y se realizaron algunas exposiciones para el Gobierno gallego. Sin embargo, una serie de problemas y desencuentros con las autoridades locales hicieron la situación inviable desde el punto de vista económico. En este contexto, una empresa andaluza les animó a venir a la costa mediterránea, entre Málaga y Cádiz, con el compromiso de organizarles eventos y darle salida al barco. Jacobo y Sesé llegaron el pasado 3 de agosto pero "rápidamente vimos que todo lo que nos habían prometido era mentira y que no había ningún tipo de evento", señala Sesé.

En este mes, agobiados por las deudas, han tenido que despedir a tres tripulantes y quedarse fondeados ya que no tienen dinero para pagar un atraque. En estos momentos están intentando vender una neumática grande para poder pagar el finiquito a esos tres empleados y que puedan cobrar el paro.

Mientras tanto, están buscando otras opciones. Sesé ya se ha puesto en contacto con la Autoridad Portuaria de Málaga. "Queremos entrar en un puerto importante y creemos que un buque museo puede ser bueno para la ciudad que lo albergue ya que, además de los viajes y exposiciones, los adultos o los escolares podrán visitar la sala de máquinas de comienzos del siglo XX, el puente, llevar el timón y conocer cómo ha sido la evolución de los barcos a vapor", explica la armadora. Desde el Puerto le han comentado que saldrán en breve a concurso dos plazas de atraque "pero no sé si podremos acceder a ellas porque no tenemos recursos", añade. Su apuesta es que le rebajen el precio del atraque y, por su parte, ofrecer a Málaga el único barco de vapor que en estos momentos queda en España.

Málaga es una opción, aunque también barajan ir al puerto de Barcelona, regresar a Galicia o incluso vender el barco a una universidad noruega que ha hecho una oferta. "No queremos venderlo pero necesitamos un atraque para poder trabajar", dice Sesé con amargura.

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