Quince médicos denunciaron agresiones en 2007 ante un juzgado

  • El teléfono del colegio que agrupa a los facultativos malagueños recibió el año pasado 29 consultas por agresiones físicas o verbales, aunque sólo la mitad llegó a la vía judicial

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El respeto que años atrás se tenía por el médico se ha devaluado. Muchos facultativos se han acostumbrado a soportar cierto nivel de agresividad de sus pacientes. Pero cada vez menos. El año pasado, quince médicos de la provincia decidieron denunciar por vía judicial agresiones físicas o verbales sufridas mientras ejercían su trabajo; lo que supone más de una demanda penal por mes.

Con todo, esta cifra es sólo la punta del iceberg. Desde el Colegio Médico de Málaga se estima que son más los profesionales que no denuncian . "No sólo por miedo, sino por no judicializar su trabajo; algo que les frena a dar el paso de demandar", aclaró el presidente de la entidad colegial, Juan José Sánchez Luque. Uno de los letrados del Colegio, Antonio Moya, acostumbrado a tratar estos casos, resume: "Hay médicos que lo asumen como algo dentro de su trabajo, como que les va en el sueldo".

Pero el Colegio quiere que esa realidad cambie. Para ello, en marzo del año pasado puso en marcha un teléfono que funciona las 24 horas y al que los facultativos pueden llamar de inmediato en caso de sufrir una agresión, sea verbal o física. La mayoría de los casos sólo se quedan en amenazas, pero hay algunos en el que el uso de la fuerza es brutal, como ocurrió en el centro de salud de Las Lagunas (Mijas), en el que el agresor fracturó una pierna a un médico que hasta tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.

La línea telefónica recibió el año pasado 29 llamadas por ataques físicos o verbales sufridos por un facultativo, aunque sólo la mitad -15- acabó en una denuncia penal. De éstas, ya hay dos con sentencia favorable para el agredido.

Por lo general, los pleitos se tramitan por un delito de atentado, ya que se considera al facultativo como un funcionario. Es decir, se juzga al agresor de la misma manera que si hubiera golpeado o amenazado a un policía. Ahora las autoridades educativas tratan que esa misma línea se siga con los ataques que sufren los maestros. El Colegio Médico llevaba muchos años luchando porque las agresiones se tipificaran como delito y no simplemente como faltas. Hasta hace unos años, esa calificación dependía de la sensibilidad del fiscal, pero desde el año pasado, tras una reunión con el fiscal jefe, Manuel Villén, se ha consolidado el criterio de tipificar los ataques, sean verbales o físicos, como delitos.

De ahí que se estén endureciendo las penas con respecto a la época en que se condenaban como una mera falta. En un único caso -una sentencia dictada hace más de un año- el agresor incluso acabó en prisión. Pero no es lo habitual. Generalmente, los jueces dictan órdenes de alejamiento del paciente con respecto a su médico y multas que de media rondan los 300 euros.

Desde el Colegio se señala la masificación de los centros sanitarios como uno de los detonantes de las agresiones. De hecho, la gran mayoría los ataques se producen en la sanidad pública, en circunstancias de fuerte presión asistencial. "En la privada, las agresiones son algo residual", asegura el letrado del Colegio.

Los datos del teléfono recogen también que entre los agredidos los hombres suponen el doble que las mujeres, un dato que puede tener cierto sesgo ya que en la profesión hay mayor proporción de facultativos varones.

Al balance realizado por el Colegio de Médicos, hay que sumarle además las agresiones sufridas por los demás trabajadores de los centros sanitarios, lo que dibuja un panorama bastante desolador.

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