Recuerdos del cuaderno de viaje

  • Las vacaciones de verano son la oportunidad perfecta para abandonar la rutina durante unos días y conocer otros rincones del mundo · Ocio, estudios, trabajo y solidaridad son los principales motivos para despegar

A pesar del diluvio de noticias negativas y pesimistas que inunda cada día las páginas de los diarios, algunos han dado la espalda a la crisis económica este verano para recorrer el mundo. En los últimos años, las compañías de vuelo de bajo coste han acortado distancias con sus ofertas, permitiendo que viajar a cualquier lugar del mundo ya no sea un lujo exclusivo de pocos afortunados. Negocios, educación, solidaridad y diversión son las principales razones que impulsan a muchos a despegar de su tierra.

Enrique Valencia, de 38 años, es responsable de departamento en la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas Agrarias (Faeca). Este verano, junto a su novia Tatiana, de 34 años, se embarcó en una aventura de más de 20 días que comenzó con motivo de un congreso en México. "Visitamos el sur del país y convivimos con los indígenas de la zona. Nos trataron con mucho afecto y aprendimos mucho de ellos. Son personas muy sabias y unidas a la naturaleza. El paisaje era fuera de lo normal. Lo que más nos ha gustado ha sido San Cristóbal de las Casas y las ruinas de Palenque, en Chiapas. Te hacía pensar que estabas dentro de El libro de la selva". La pareja únicamente contaba, en cuanto a organización del viaje, con los billetes de ida y vuelta. "Han sido unas vacaciones muy especiales y estoy deseando volver".

Ascen Torres decidió pasar sus vacaciones en un crucero por los países nórdicos y el este europeo, junto a su hermana María de los Ángeles y su amiga María. "Todo estaba perfectamente organizado. El servicio del barco fue extraordinario en todo momento. El único inconveniente ha sido la rigidez de los horarios, pero es la única forma de conocer siete países en tan sólo diez días". Dinamarca, Polonia, Lituania, Estonia, Rusia Suecia y Finlandia. "La ciudad que más me ha gustado ha sido Estocolmo. Está rodeada de pequeñas islas que surcamos en barco. También me impresionó la calidad de vida y la tranquilidad de sus ciudadanos". Sin embargo, comenta que no abandonaría su ciudad por vivir allí. "Nuestra cultura depende de la vida al aire libre. En cambio, en esos países sólo pueden vivir la calle durante los meses de verano. Ocurre lo mismo en Helsinki, donde hay toda una ciudad subterránea preparada para no tener que pisar la calle el resto del año".

Marta Rivas, de 22 años, ha pasado cinco días de sus vacaciones con un grupo de familiares y amigos. En esta ocasión los destinos han sido Holanda y Bélgica. "El transporte público es muy útil, pero decidimos alquilar una furgoneta para visitar las ciudades más a nuestro aire". Marta destaca la belleza de los paisajes y la tranquilidad de los habitantes. "Parece que paseas por un cuento de hadas, con flores por todas partes. Además la gente es muy agradable y hospitalaria. No son esclavos del reloj, sino que disfrutan de la ciudad desplazándose, mayoritariamente, en bicicleta y sin prisas. Es una cultura envidiable, pero creo que la gastronomía y el clima serían difíciles de llevar para cualquier andaluz".

Pero no sólo los jóvenes salen de vacaciones. Felisa Sánchez, de 83 años, ha pasado 12 días en el hotel balneario El Raposo de Zafra, en la sierra de Badajoz. El viaje forma parte del programa Turismo Social para Personas Mayores de la Junta de Andalucía. "Es el tercer año que participo y creo que es lo mejor que han hecho hasta ahora por los mayores. Me encanta ir porque hacemos excursiones, gimnasia y trabajos manuales, y todos los años hago nuevos amigos". Felisa hace el viaje sola. "Hay muchos matrimonios, pero también solteros, divorciados y viudos, y de vez en cuando surgen nuevas parejas". En el centro ha recibido un trato muy personal, con la dedicación que exige un grupo tan especial. "El primer día nos diseñaron un tratamiento terapéutico y una dieta personalizada. También teníamos atención médica en todo momento y las monitoras nos trataban con mucho cariño".

Carmen López, de 23 años, y su novio Juan, de 27, optaron por un viaje de sol y playa en Fuerteventura. "Es un lugar ideal para descansar. La isla es muy tranquila y los habitantes muy amables, pero comienza a estar masificada de turistas. Está todo tan dedicado a los extranjeros que en ocasiones costaba encontrar camareros que hablaran español".

Un motivo muy distinto llevó a Isaac Sánchez a Bolivia. El joven de 27 años es responsable de comunicación de la ONG Solidaridad, Educación y Desarrollo, y este verano ha repetido experiencia como voluntario en Chiquitanía, Bolivia. "Llegamos al campo de trabajo en tren. Es un viaje increíble. Te adentras en el inmenso bosque Seco Chiquitano, uno de los más grandes del mundo, a 50 kilómetros por hora. Hemos convivido con las familias, impartido clases y desarrollado charlas de sensibilización. Creo que, con la experiencia de tratar con este tipo de personas, somos nosotros los que más aprendemos".

Algunos escaparon cargados con kilos de equipaje y otros partieron con lo imprescindible, pero todos están de vuelta con las maletas bien cargadas de nuevas experiencias inolvidables.

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